El expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, rindió testimonio ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes el pasado viernes 27 de febrero de 2026, en Chappaqua, Nueva York, en el marco de una investigación sobre los vínculos con Jeffrey Epstein. La sesión, realizada a puerta cerrada, duró varias horas y marcó un hecho histórico al ser la primera vez que un expresidente es citado bajo subpoena en un caso relacionado con Epstein.
Durante su declaración, Clinton aseguró que no tenía conocimiento de los crímenes cometidos por Epstein y negó haber visto indicios de comportamiento ilegal durante sus interacciones. Reconoció haber realizado algunos viajes en el avión de Epstein a inicios de los años 2000, vinculados a actividades de la Fundación Clinton, pero negó haber visitado la isla privada de Epstein o presenciado abusos. “Si hubiera sabido algo, lo habría denunciado inmediatamente”, expresó, subrayando que siempre ha mantenido contacto limitado y que rompió relación con Epstein años antes de que sus delitos fueran públicos.
Clinton anticipó que muchas respuestas serían “no recuerdo” debido al paso del tiempo, señalando que han pasado más de 20 años desde sus interacciones. Posteriormente, publicó un video en sus redes sociales reafirmando su versión: “Vi nada, y no hice nada malo”, en el que enfatizó su disposición a cooperar con las autoridades y criticó el uso político de este caso, buscando aclarar dudas sobre su relación con Epstein.
Este testimonio forma parte de una investigación republicana en el Congreso sobre los archivos de Epstein, en la que también compareció Hillary Clinton, quien negó cualquier vínculo o conocimiento previo sobre los delitos del empresario. La declaración de Clinton se ha difundido rápidamente en redes sociales y medios internacionales, generando debate sobre la relación entre figuras públicas y Epstein.