La Policía Federal de Brasil arrestó este sábado al expresidente Jair Bolsonaro, luego de que las autoridades concluyeran que existía un riesgo “real e inminente” de fuga para evadir el comienzo de la condena de 27 años de prisión que le fue impuesta por liderar una conspiración para ejecutar un fallido golpe de Estado tras las elecciones de 2022.
El arresto, autorizado por el magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes, se produjo en horas de la mañana en Brasilia, donde Bolsonaro cumplía arresto domiciliario desde agosto, bajo monitoreo electrónico. Según la orden judicial, el dispositivo de geolocalización presentó señales de manipulación poco después de la medianoche, lo que fue interpretado como un intento de romper la tobillera y huir coincidiendo con una manifestación convocada frente a su residencia.
Riesgo de fuga y tensiones crecientes
La Policía Federal justificó la detención preventiva debido al aumento de tensiones alrededor del domicilio del exmandatario. La convocatoria a una “vigilia por la salud de Bolsonaro y la libertad de Brasil”, organizada por su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, elevó las sospechas de que la movilización pudiera servir como distracción para facilitar una posible fuga.
El magistrado Moraes también destacó la proximidad del domicilio de Bolsonaro a la zona diplomática de Brasilia, incluidas embajadas como la de Estados Unidos, elemento que podría haber sido usado para solicitar protección o intentar una salida irregular del país. La investigación ya había encontrado en el celular del expresidente un borrador de solicitud de asilo dirigido al presidente argentino, Javier Milei.
La preocupación se intensificó por la reciente fuga de Alexandre Ramagem —exdiputado, exdirector de Inteligencia y también condenado por el complot golpista— quien huyó a Estados Unidos días antes.
Un arresto anticipado a la ejecución de la condena
Aunque el STF había rechazado las primeras apelaciones de Bolsonaro a principios de mes, la ejecución de la sentencia aún no había comenzado. La decisión de apresarlo antes de que el tribunal ordenara el cumplimiento formal de la pena fue considerada por las autoridades como una medida para “proteger el orden público y la integridad del propio investigado”, según fuentes policiales.
Bolsonaro fue trasladado sin esposas a una sala especial de la Policía Federal equipada con cama, baño privado, televisor, aire acondicionado y refrigerador, como corresponde a su condición de exjefe de Estado.
Reacciones y críticas
Los abogados de Bolsonaro expresaron “perplejidad” ante la prisión preventiva y afirmaron que apelarán la decisión, alegando que el expresidente de 70 años presenta un estado de salud “delicado”, con episodios recurrentes de hipo y vómitos.
Algunos de sus aliados políticos calificaron el arresto como un abuso judicial. El gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, criticó la medida señalando que retirar de su hogar a un hombre enfermo “atenta contra la dignidad humana”.
Pese a las protestas, el STF rechazó de inmediato una nueva solicitud para que Bolsonaro cumpliera su condena en régimen domiciliario.
Un futuro político cerrado
Además de enfrentar casi tres décadas de prisión, Bolsonaro permanece inhabilitado para ejercer cargos públicos, tras ser declarado culpable de abuso de poder durante la campaña electoral de 2022. Su detención marca un nuevo capítulo en la prolongada crisis institucional generada después de su derrota frente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.