La incertidumbre cruza la sierra y no reconoce fronteras estatales. Colectivos de familiares y madres buscadoras reportan que alrededor de 50 personas originarias de Durango permanecen desaparecidas en territorio de Sinaloa, principalmente en municipios como Mazatlán y zonas serranas como Concordia.
La cifra, que ha tomado fuerza en las últimas semanas, surge de registros ciudadanos y carpetas de investigación impulsadas por familias que han emprendido búsquedas en campo, incluyendo áreas donde recientemente se han localizado fosas clandestinas. Aunque autoridades estatales han señalado que el número continúa en proceso de verificación, reconocen que existen múltiples casos con última ubicación conocida en Sinaloa.
De acuerdo con colectivos, la mayoría de los desaparecidos son hombres jóvenes que viajaron por trabajo, traslado o actividades personales y cuyo rastro se perdió en carreteras y comunidades de la zona sur sinaloense. Algunos casos datan de años atrás; otros, son recientes.
Familias duranguenses han acudido a jornadas de búsqueda y diligencias forenses fuera del estado con la esperanza de encontrar indicios que permitan identificar a sus seres queridos. La coordinación entre fiscalías y comisiones de búsqueda de ambas entidades continúa, mientras persiste la exigencia de mayor agilidad en los procesos de investigación e identificación.
El tema ha reavivado el llamado de colectivos para fortalecer los mecanismos de búsqueda, mejorar el intercambio de información entre estados y garantizar acompañamiento integral a las familias, que enfrentan no sólo la ausencia, sino también la espera prolongada de respuestas.
La desaparición de personas sigue siendo una herida abierta que conecta a Durango y Sinaloa en una misma exigencia: verdad y justicia.