Las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Reforma Política Electoral de la Cámara de Diputados de México aprobaron el dictamen de la reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum, el cual será discutido y votado en el pleno este miércoles en el Palacio Legislativo de Palacio Legislativo de San Lázaro.
El proyecto fue avalado con 45 votos a favor de legisladores de Morena y 39 en contra de diputados de Partido Acción Nacional, Partido Revolucionario Institucional, Movimiento Ciudadano, Partido Verde Ecologista de México y Partido del Trabajo.
Durante el debate legislativo, los grupos parlamentarios del PVEM y del PT confirmaron su rechazo al dictamen, lo que complica que la iniciativa alcance la mayoría calificada de dos terceras partes requerida para modificar la Constitución.
La propuesta contempla reformas a 11 artículos constitucionales y plantea, entre otros puntos, una reducción del 25 por ciento al financiamiento público de los partidos políticos, equivalente a cerca de 2 mil millones de pesos. Asimismo, propone disminuir el número de senadores de 128 a 96, eliminando los 32 de representación proporcional.
En el caso de la Cámara de Diputados de México, se mantendrían los 500 legisladores, con 300 electos por mayoría relativa y 200 de representación proporcional, aunque con nuevos mecanismos para asignar parte de estas curules mediante votación directa y resultados de segundo lugar en distritos.
El dictamen también prevé ajustar las remuneraciones de funcionarios del Instituto Nacional Electoral y de organismos electorales locales para que ninguno perciba un salario mayor al de la titular del Ejecutivo federal.
Entre otros cambios, la iniciativa plantea reducir de 48 a 35 minutos diarios el tiempo oficial en radio y televisión destinado al INE y a los partidos políticos durante los periodos de precampaña y campaña electoral, además de reforzar los mecanismos de fiscalización para impedir el uso de recursos ilícitos en actividades partidistas.
Debido a la falta de respaldo de partidos aliados del oficialismo, el futuro de la reforma electoral permanece incierto, ya que sin esos votos no alcanzaría la mayoría constitucional necesaria para su aprobación definitiva en el Congreso.