En un hecho sin precedentes en la política hemisférica, el presidente venezolano Nicolás Maduro fue captado ayer sábado descendiendo de un avión militar estadounidense en Nueva York, donde enfrentará un juicio federal por narcoterrorismo. Las primeras imágenes, que rápidamente circularon en redes sociales y medios internacionales, lo muestran haciendo un gesto de pulgares arriba mientras es custodiado por agentes federales.
El avión militar Boeing 757 que lo trasladó desde Caracas, donde fue capturado, aterrizó en el aeropuerto internacional Stewart, al norte del estado de Nueva York. Al descender, Maduro fue recibido por decenas de agentes del FBI y la Administración de Control de Drogas (DEA), quienes lo pusieron bajo custodia.
Traslado a prisión federal en Brooklyn
De acuerdo con información de la cadena CNN, se prevé que el mandatario venezolano sea trasladado inicialmente al Metropolitan Detention Center (MDC), una prisión federal ubicada en Brooklyn, mientras se coordinan las diligencias judiciales de su caso. En los próximos días, Maduro deberá comparecer ante un tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York.
Acusaciones formales por narcoterrorismo
Los cargos que enfrenta datan formalmente de 2020, cuando la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York lo acusó. Este sábado se hizo pública una acusación sustitutiva que reitera y detalla los cargos en su contra, los cuales incluyen:
· Narcoterrorismo.
· Conspiración para importar cocaína a Estados Unidos.
· Delitos relacionados con el uso y tráfico de armas automáticas.
Las autoridades estadounidenses sostienen que estos cargos son el resultado de una extensa investigación sobre redes de narcotráfico con supuestos vínculos estatales.
Un capítulo sin precedentes
La llegada de Maduro a territorio estadounidense para ser enjuiciado marca un punto de inflexión en la crisis venezolana y tiene profundas repercusiones geopolíticas. El hecho ha generado reacciones a nivel internacional, incluyendo la condena del presidente de Chile a la intervención de Estados Unidos, advirtiendo que “mañana podría ser cualquier otro”.