Un incidente inusual pero revelador de las tensiones cotidianas del transporte público se vivió esta semana en una ruta urbana de Tijuana, cuando una mujer, acompañada de su hija, abordó por error un camión que no era el que pretendía tomar. Al percatarse del equívoco, la pasajera exigió al conductor la devolución del pasaje, solicitud que fue rechazada con firmeza.
Según testigos, la mujer —visiblemente molesta— increpó al chofer con la pregunta: ”¿Entonces no me va a dar mi dinero?” A lo que el conductor respondió con calma, pero con determinación: “No, no fue mi culpa.”
La tensión creció brevemente. Finalmente, al bajar de la unidad, la mujer dejó un mensaje no verbal pero claro: arrojó un puñado de monedas al suelo, gesto que provocó murmullos entre los pasajeros y algunas miradas incómodas.
El hecho, aunque menor, ha generado conversación en redes sociales, donde algunos usuarios empatizan con la frustración de la mujer, mientras otros defienden la postura del chofer, argumentando que la responsabilidad de verificar la ruta recae en el pasajero.