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    InicioCHIHUAHUAConocerse a sí mismo: la piedra que pule la justicia

    Conocerse a sí mismo: la piedra que pule la justicia

    Por: Paul Daniel Moriel Quirarte

    “Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado.
    Si eres ignorante de tu enemigo pero te conoces a ti mismo, tus oportunidades de ganar o perder son las mismas.
    Pero si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en cada batalla” 

    Sun Tzu

    En la Antigua Grecia, el oráculo de Delfos respondía a las preguntas de los sabios con una enseñanza fundamental: “Nosce te ipsum” (Conócete a ti mismo). Sócrates, al preguntar cuál era el conocimiento más elevado, recibió esta respuesta y fue advertido de que, si no hallaba dentro de sí aquello que buscaba, tampoco lo encontraría afuera (Platón, 1992)

    Esa frase grabada sigue siendo una de las más profundas y, paradójicamente, una de las menos practicadas. En el ritmo acelerado de la vida moderna, entre pendientes, reuniones y decisiones, pocas veces nos detenemos a mirar hacia adentro.

    Conocerse no es un acto de egoísmo, sino de honestidad. Implica reconocer lo que somos realmente: nuestras fortalezas, pero también nuestros miedos, enojos y prejuicios. Es aceptar nuestras luces, pero también nuestras sombras. En el ámbito público, esta idea cobra especial sentido. Quien no se conoce termina actuando desde sus heridas sin notarlo. Sin autoconocimiento, la razón se debilita y el poder se deforma.

    Por eso, el primer paso para servir bien, en cualquier esfera, sea la pública, o la personal, es mirar hacia dentro. 

    Las instituciones cuentan con reglamentos, protocolos y evaluaciones, pero rara vez promueven espacios para reflexionar sobre lo humano. Y eso también debería formar parte del trabajo. La justicia, la transparencia o la empatía no surgen de decretos: nacen de personas equilibradas, conscientes de sí mismas. Sin esa base, cualquier estructura se tambalea.

    En el trabajo interior, puede resultar útil realizar ejercicios de introspección y responder preguntas sencillas que abren puertas profundas: ¿Quién soy? ¿Qué busco en la vida o en mi propio desarrollo personal? ¿Cuáles son mis planes a corto, mediano y largo plazo? ¿Qué debo trabajar en mí? A partir de esas preguntas, se despliegan otras más íntimas: ¿Qué me hace feliz? ¿Qué me da miedo? ¿Qué me enoja? ¿A quién amó o a quién envidio? ¿Cuáles son mis virtudes y cuáles mis vicios?.

    Conocerse no es sencillo: a veces duele descubrir lo que uno lleva dentro. En un tiempo dominado por el ruido y la prisa, detenerse a escucharse se ha vuelto un acto de valentía. Porque nadie puede servir con integridad si antes no se ha encontrado consigo mismo. Quizá la verdadera transformación no consista en cambiar al mundo, sino en atreverse a mirarse al espejo y comenzar por nosotros.

    Referencias 

    Platón. (1992). La República (F. de P. Samaranch, Trad.). Gredos. (Obra original del siglo IV a.C.)

    Sun Tzu. (s. IV a.C./2019). El arte de la guerra. Alianza Editorial.

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