Un grupo de defensa de derechos humanos con sede en Estados Unidos informó este viernes que logró confirmar la muerte de al menos 5 mil personas durante las recientes protestas en Irán, la mayoría de ellas civiles que habrían sido abatidos por las fuerzas de seguridad.
La organización Human Rights Activists News Agency (HRANA) detalló que ha documentado 5 mil 002 fallecimientos, entre ellos 4 mil 714 manifestantes, 42 menores de edad, 207 integrantes de las fuerzas de seguridad y 39 transeúntes. No obstante, advirtió que continúa investigando otros 9 mil 787 posibles decesos, por lo que el saldo real podría ser considerablemente mayor.
De acuerdo con HRANA, al menos 26 mil 852 personas han sido detenidas desde el inicio de las manifestaciones, consideradas las más grandes registradas en Irán en los últimos años. La organización señaló que su labor, al igual que la de otras oenegés, se ha visto seriamente obstaculizada por el corte de internet impuesto por las autoridades iraníes desde el pasado 8 de enero.
Las cifras presentadas por HRANA superan ampliamente el balance oficial difundido por el gobierno iraní. El miércoles, la Fundación de Mártires y Veteranos de Irán reportó 3 mil 117 personas muertas, de las cuales 2 mil 427 fueron clasificadas como “mártires”, categoría que incluye a miembros de las fuerzas de seguridad y transeúntes inocentes, mientras que el resto fue señalado como “alborotadores” supuestamente respaldados por Estados Unidos.
En su informe, HRANA acusó a las autoridades iraníes de intentar “apuntalar el relato oficial del gobierno respecto a las matanzas”, minimizando el impacto real de la represión.
Por su parte, la organización Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, aseguró haber documentado la muerte de al menos 3 mil 428 manifestantes a manos de las fuerzas de seguridad, aunque advirtió que el número final de víctimas podría ascender hasta los 25 mil fallecidos.
En el plano internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió sobre posibles nuevas acciones militares contra Teherán en respuesta a la represión, y alertó sobre consecuencias en caso de que se lleven a cabo ejecuciones de manifestantes. La Casa Blanca afirmó el pasado 15 de enero que 800 ejecuciones previstas habían sido suspendidas tras presiones de Washington.
Sin embargo, el fiscal general de Irán, Mohamad Movahedi, rechazó esas declaraciones y las calificó de “completamente falsas”, al asegurar que no existe tal cifra ni decisiones judiciales en ese sentido.
Ante la escalada de violencia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, exhortó este viernes a las autoridades iraníes a poner fin a lo que calificó como una “represión brutal”, particularmente a los juicios sumarios y a la imposición de penas desproporcionadas.