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    Dos galaxias colisionan en una “justa cósmica” ocurrida hace más de 11 mil millones de años

    En una escena descrita como “una justa medieval en el cosmos”, un grupo internacional de astrónomos ha logrado captar, por primera vez, un fenómeno inédito ocurrido hace más de 11 mil millones de años: la interacción entre dos galaxias similares a la Vía Láctea, una de las cuales alberga un cuásar que está afectando profundamente a la otra.

    Utilizando telescopios instalados en Chile, los científicos observaron este antiguo encuentro galáctico que tuvo lugar cuando el universo apenas tenía una quinta parte de su edad actual, es decir, unos 2,400 millones de años después del Big Bang. Lo que vieron fue una especie de “duelo galáctico”: dos galaxias acercándose rápidamente, mientras una de ellas, impulsada por un cuásar —un núcleo galáctico activo alimentado por un agujero negro supermasivo—, lanzaba un poderoso haz de radiación hacia su compañera.

    El cuásar, con una masa estimada en 200 millones de veces la del Sol, proyectó luz ultravioleta que penetró las nubes moleculares de la otra galaxia —regiones donde nacen nuevas estrellas—, impidiendo la formación estelar. “La radiación actúa como una lanza que atraviesa a su oponente, alterando sus viveros estelares”, explicó el astrónomo Pasquier Noterdaeme, del Instituto de Astrofísica de París.

    Este impacto transformó las nubes de gas en pequeñas estructuras densas, demasiado compactas para originar nuevas estrellas, como detalló Sergei Balashev, coautor del estudio y astrofísico del Instituto Ioffe en Rusia. La reducción en la tasa de formación estelar marca un hallazgo sin precedentes en la comprensión de cómo los cuásares pueden influir negativamente en la evolución galáctica.

    Los resultados, publicados en la revista Nature, también resaltan la inmensidad del agujero negro involucrado, mucho más masivo que Sagitario A*, el que se encuentra en el corazón de nuestra propia galaxia.

    Este descubrimiento ofrece una nueva ventana para entender las complejas interacciones entre galaxias y el papel destructivo —pero fundamental— que pueden jugar los cuásares en el universo temprano.

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