Un reciente estudio de la Universidad de Cambridge ha revelado que los pacientes que dejan de tomar medicamentos como Ozempic o Wegovy, utilizados para adelgazar, recuperan en promedio el 60% del peso perdido al cabo de un año. Sin embargo, esta recuperación se estabiliza después de 52 semanas, dejando una reducción neta de alrededor del 25% del peso perdido durante el tratamiento.
Los medicamentos GLP-1, que actúan como un “freno” biológico para el apetito, son altamente efectivos para la pérdida de peso, pero al interrumpir su uso, el hambre vuelve, lo que conduce a una rápida recuperación del peso. Este fenómeno, conocido como efecto rebote, es común en pacientes que dejan el tratamiento tras 12 meses de uso.
Según los investigadores, los fármacos no solo ayudan a controlar el azúcar en sangre, sino que también promueven hábitos alimenticios más saludables, lo cual podría contribuir a que los pacientes mantengan una parte de la pérdida de peso a largo plazo. Sin embargo, los expertos advierten que, aunque se logra una pérdida neta de peso, el efecto rebote podría tener consecuencias a largo plazo, especialmente si el peso recuperado es principalmente grasa.
El estudio, basado en seis ensayos clínicos con un total de 3,200 personas, subraya la importancia de combinar los fármacos con cambios sostenibles en la dieta y el ejercicio para mantener los resultados a largo plazo y evitar que los pacientes dependan únicamente de la medicación.