El Comando Sur de Estados Unidos llevó a cabo este miércoles un “ataque cinético letal” contra una embarcación en el Pacífico Oriental, que, según el gobierno estadounidense, transportaba narcóticos hacia territorio norteamericano. El titular del llamado Departamento de Guerra, Pete Hegseth, informó que la acción dejó como saldo la muerte de los tres tripulantes y que ningún agente estadounidense resultó herido.
En sus redes sociales, Hegseth afirmó que la nave transitaba por “una ruta conocida de narcotráfico” y que la inteligencia de Estados Unidos la identificó por su presunta participación en el contrabando de drogas. En sus declaraciones, comparó a los supuestos traficantes con Al Qaeda, asegurando: “No escaparán a la justicia. Los encontraremos y los eliminaremos hasta que la amenaza para el pueblo estadounidense se extinga”.
El secretario indicó que la operación fue autorizada por el presidente Donald Trump, quien consideró que la nave representaba un riesgo directo para la seguridad nacional. Este sería el noveno ataque conocido del Ejército estadounidense contra embarcaciones relacionadas con el narcotráfico y el segundo en el Pacífico en menos de 48 horas, en el marco de la operación antidrogas iniciada recientemente en el Caribe, principalmente cerca de las costas de Venezuela.
En un giro diplomático, Trump anunció este miércoles la suspensión de toda ayuda económica y subsidios a Colombia, calificando al presidente Gustavo Petro como “un matón, un mal tipo que produce mucha droga”. Además, adelantó que su administración evalúa la posibilidad de realizar ataques dirigidos a objetivos terrestres en América Latina, sin precisar los lugares, y aseguró que informará al Congreso en caso de ejecutar este tipo de operaciones.
Organizaciones internacionales y expertos en derecho humanitario han expresado preocupación por la legalidad de estas acciones, especialmente por la comparación de presuntos narcotraficantes con terroristas y por la falta de evidencia pública que respalde tales afirmaciones.
Por el momento, el Pentágono y la Casa Blanca mantienen sus reportes oficiales como la única fuente de información sobre el ataque, mientras medios internacionales y gobiernos de la región observan de cerca la evolución de la operación.