Trump confirma ataque “muy exitoso” a Fordo, Natanz e Isfahán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este sábado que fuerzas estadounidenses llevaron a cabo un ataque aéreo coordinado contra tres instalaciones nucleares iraníes, en lo que calificó como una operación “muy exitosa”.
“Hemos completado con gran éxito nuestro ataque contra las tres instalaciones nucleares de Irán, incluyendo Fordo, Natanz e Isfahán”, escribió Trump en su red Truth Social.
El ataque se produjo tras días de creciente tensión entre Irán, Israel y Estados Unidos, en el contexto de una escalada militar sin precedentes en la región. La planta subterránea de Fordo, considerada uno de los sitios más protegidos del programa nuclear iraní, fue uno de los blancos principales. También fueron atacadas las instalaciones de Natanz, epicentro del enriquecimiento de uranio, y la planta de conversión de Isfahán.
📌 Giro dramático tras negaciones oficiales
Horas antes del ataque, diversos funcionarios estadounidenses habían negado públicamente que una ofensiva estuviera en curso. La sorpresiva confirmación de Trump contradijo esas declaraciones y marca una ruptura con la narrativa diplomática sostenida en los últimos días por Washington y sus aliados europeos.
🧨 Contexto de alta tensión regional
El ataque estadounidense se produce poco después de que Irán lanzara una ofensiva masiva con drones y misiles contra territorio israelí, en respuesta a ataques previos de Israel contra instalaciones militares y nucleares iraníes. El gobierno iraní ha advertido que cualquier ataque directo de Estados Unidos sería considerado una “línea roja”.
Por ahora, no se han reportado cifras oficiales de víctimas o daños materiales, aunque imágenes satelitales y reportes extraoficiales indican destrucción significativa en al menos dos de las tres plantas.
⚠️ Se esperan represalias
El líder supremo iraní, Alí Jameneí, ha prometido que Estados Unidos “pagará un precio alto” por su intervención directa. Analistas advierten que la región podría estar entrando en una fase de conflicto abierto, con riesgos reales de confrontación a gran escala entre potencias.