Un exagente de policía protagonizó un ataque múltiple dentro de una planta industrial en la ciudad de Mishima, en la prefectura de Shizuoka, que dejó al menos 15 personas heridas, varias de ellas de gravedad, informaron autoridades locales.
Los hechos ocurrieron la tarde del viernes al interior de una fábrica de la empresa Yokohama Rubber Company, donde el agresor ingresó armado con un arma blanca tipo katana y comenzó a atacar a trabajadores de la planta. Posteriormente, también lanzó una sustancia química corrosiva contra varias personas antes de ser neutralizado.
El atacante fue identificado como Masaki Koyama, de 38 años de edad, exintegrante de una corporación policial. Fue detenido en el lugar por las fuerzas de seguridad y arrestado bajo cargos de intento de homicidio. Hasta el momento, las autoridades no han revelado el posible móvil del ataque ni si el detenido contaba con antecedentes penales.
De acuerdo con los primeros reportes médicos, cinco de los heridos se encuentran en estado grave, principalmente por lesiones punzocortantes, mientras que al menos siete personas más resultaron afectadas por el contacto con el químico, presentando quemaduras e intoxicación. Todas las víctimas fueron trasladadas a distintos hospitales de la región para recibir atención especializada.
Testigos relataron que el agresor vestía equipo de protección similar a una máscara antigás, lo que ha incrementado la preocupación de las autoridades sobre el nivel de planeación del ataque. Aunque no se ha confirmado oficialmente el tipo de sustancia utilizada, medios locales señalan que podría tratarse de ácido sulfúrico o un agente altamente corrosivo.
Japón es reconocido a nivel internacional por sus estrictas leyes de control de armas y sus bajos índices de criminalidad violenta. Sin embargo, en años recientes se han registrado ataques aislados con armas blancas y sustancias químicas, lo que ha generado alarma social y reforzado los protocolos de seguridad en espacios públicos e industriales.
El país aún mantiene presente el recuerdo del ataque con gas sarín en el metro de Tokio en 1995, uno de los episodios más graves de violencia en su historia reciente, lo que ha llevado a las autoridades a tratar este tipo de incidentes con máxima cautela.
Las investigaciones continúan para esclarecer los hechos y determinar la responsabilidad penal del agresor.