El inicio del año ha llegado con una “cuesta de enero” particularmente dura para los duranguenses, quienes enfrentan un alza sostenida en el precio de los alimentos básicos que los ha obligado a modificar sus hábitos de consumo y a entrar en modo de “resistencia” económica.
Esta realidad contrasta marcadamente con la relativa estabilidad reportada en 2024, cuando el costo de la canasta básica en el estado apenas registró un incremento de 3 pesos entre noviembre de 2023 y noviembre de 2024, según datos de El Siglo de Durango.
De la estabilidad a la presión: un repunte abrupto
La situación dio un giro significativo en 2025. Según un reporte de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), Durango se colocó entre los cinco estados del país con mayor encarecimiento de la canasta básica, con un aumento del 5.23%. Esta tendencia se ha profundizado a las puertas de 2026.
El diputado local Fernando Rocha Amaro advirtió que las familias están reduciendo la compra de alimentos fundamentales ante los altos costos, una señal clara de la presión sobre el poder adquisitivo. “La cuesta de enero será dura”, afirmó.
Impacto en hábitos y economía local
La respuesta social se traduce en un ajuste forzoso de los hábitos:
· Sustitución y reducción: Las familias optan por productos más accesibles y disminuyen las cantidades compradas.
· Comercios bajo presión: Los pequeños establecimientos reportaron ventas menores a las esperadas en diciembre de 2025, reflejando el impacto inmediato en la economía local.
· Percepción de “resistencia”: A pesar del dato favorable de 2024, la percepción ciudadana actual está dominada por la necesidad de aguantar el embate de los precios, especialmente en productos como la carne de res, cuyo precio se disparó más de un 17% a nivel nacional el año pasado.
Riesgos y desafíos inmediatos
El panorama plantea riesgos claros para el estado:
- Poder adquisitivo erosionado: En zonas urbanas, se estima que se requieren más de $4,800 mensuales para cubrir la canasta básica, una cifra inalcanzable para una parte significativa de los hogares.
- Incertidumbre generalizada: Tanto familias como comerciantes enfrentan 2026 con dudas sobre la evolución de los precios y los costos asociados, como el transporte.
La narrativa en Durango ha pasado rápidamente de la “estabilidad” a la “resistencia”. La pregunta que flota en el aire es cuánto podrán sostener las familias duranguenses este esfuerzo económico antes de que el ajuste en el consumo derive en un impacto más profundo en su calidad de vida y en la economía estatal.