El pasado 22 de febrero, Alexa, una niña indígena de tres años originaria de Tila, Chiapas, fue reportada como desaparecida. Tras una intensa búsqueda, su cuerpo fue encontrado cerca de la casa de Daniel “N”, un hombre de 50 años que fue detenido como presunto responsable del feminicidio.
Según las autoridades, la causa de la muerte de Alexa fue una hemorragia aguda causada por traumatismo cerrado de tórax y abdomen. Su cuerpo presentaba signos de abuso sexual y extrema violencia, lo que ha provocado una ola de indignación en la región.
Colectivos como 50+1 Chiapas han levantado la voz exigiendo justicia para Alexa y denunciando la falta de protocolos en el sistema de justicia que afectan a las comunidades indígenas. En su comunicado, la colectiva denunció las barreras de comunicación enfrentadas por los padres de Alexa, quienes, al no hablar español, se vieron impedidos de solicitar ayuda adecuadamente desde el inicio de la investigación.
Además, la agrupación criticó la ineficacia de la Alerta de Violencia de Género (AVG) en Chiapas, donde ya se han registrado al menos siete feminicidios en solo dos meses. Entre sus demandas, destacan:
Que se aplique todo el peso de la ley al responsable con enfoque de género e infancia.
Una revisión profunda de la AVG y la implementación de protocolos de atención en lenguas indígenas en el sistema de justicia.
Reparación integral del daño y acompañamiento digno para la familia de la menor.
Este crimen ha conmocionado a la comunidad chiapaneca y reabierto el debate sobre la violencia de género en la entidad, dejando claro que la impunidad no puede prevalecer en casos tan atroces.