El gobierno federal avanza en una reestructuración de la estrategia de seguridad, otorgando al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, un papel de supervisión y coordinación directa sobre las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional, bajo instrucciones presidenciales.
Esta reorganización responde a una creciente presión de Estados Unidos para obtener resultados más contundentes y una coordinación bilateral más eficaz en materia de seguridad. Los ajustes se centran especialmente en la Guardia Nacional, cuya actuación no ha generado la certidumbre esperada dentro de la colaboración con Washington, según fuentes federales.
Cambios estructurales en curso
Las modificaciones contemplan:
· Reacomodos en zonas militares estratégicas, con especial atención en los estados de la región del Pacífico.
· Ajustes en el organigrama de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
· Un mayor control civil sobre la operación de las fuerzas de seguridad, reduciendo el margen de omisiones o falta de coordinación.
Contexto y aceleración
Las decisiones se habrían acelerado tras la llamada mantenida este jueves entre el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente. Este contacto subraya la urgencia con la que Washington percibe los desafíos de seguridad compartidos.