Un dron perteneciente a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos fue derribado este jueves por fuerzas armadas estadounidenses mediante un sistema láser de alta energía. El incidente ocurrió cerca de Fort Hancock, al sureste de El Paso, en la zona fronteriza con México.
El dron fue confundido con una posible amenaza proveniente de cárteles mexicanos, debido al incremento de incursiones de aeronaves no tripuladas en la región. Sin embargo, se trató de un caso de “fuego amigo”, producto de una falta de coordinación entre agencias.
A raíz del derribo, la Administración Federal de Aviación (FAA) cerró temporalmente el espacio aéreo sobre Fort Hancock para garantizar la seguridad, generando restricciones que podrían mantenerse hasta junio. Este es el segundo incidente de este tipo en pocas semanas; a inicios de febrero, un láser similar derribó un globo de fiesta que también había sido confundido con un dron sospechoso.
Legisladores demócratas como Rick Larsen, Bennie Thompson y André Carson criticaron la falta de comunicación y el uso de tecnología de alto riesgo sin una adecuada coordinación interagencial. Según sus declaraciones, la situación refleja las consecuencias de decisiones apresuradas y la ausencia de protocolos claros para operaciones conjuntas entre el Pentágono, la CBP y la FAA.
Hasta el momento, ni el Departamento de Defensa ni la CBP han emitido comentarios oficiales sobre el incidente.