CHIHUAHUA, CHIH.
El activista Julián LeBaron confirmó que buscará la gubernatura de Chihuahua en 2027 por la vía independiente, una decisión que lo coloca de lleno en el escenario político-electoral y anticipa una contienda marcada por el discurso contra la violencia, la impunidad y la clase política tradicional.
A poco más de un año del proceso electoral, el anuncio representa un desafío directo a los partidos políticos, al apostar por una candidatura ciudadana sin estructuras partidistas, sustentada en la movilización social y el hartazgo ciudadano.
En entrevista con Fórmula Noticias, LeBaron reconoció que su postulación responde a llamados de distintos sectores:
“Correcto. Se han acercado para pedírmelo y estamos seriamente considerándolo; será un asunto totalmente independiente”, afirmó.
Desde una narrativa claramente electoral, el activista ha insistido en que la ciudadanía organizada puede lograr en poco tiempo lo que los gobiernos no han conseguido en décadas, posicionándose como una alternativa frente a lo que considera el fracaso de los modelos políticos tradicionales en Chihuahua.
“Los chihuahuenses podemos hacer en poco tiempo lo que no han hecho los políticos en un siglo y no harán en otro siglo”, sostuvo, en un mensaje que apunta directamente al desgaste de los partidos en el poder y la oposición.
De activista a aspirante a gobernador
La figura de Julián LeBaron está ligada a una historia personal de violencia e impunidad que lo llevó al activismo nacional. En 2009, el secuestro de su hermano Eric LeBaron sacudió a la comunidad mormona de Galeana, Chihuahua. La negativa a pagar un rescate millonario y la presión social lograron su liberación, pero meses después su hermano Benjamín LeBaron y su cuñado Luis Widmar fueron asesinados.
Estos hechos convirtieron a la familia LeBaron en símbolo de resistencia frente al crimen organizado, y a Julián en una voz crítica permanente contra el Estado, las corporaciones de seguridad y la impunidad.
Ahora, esa narrativa de denuncia y confrontación busca traducirse en capital político, en un escenario donde las candidaturas independientes enfrentan el reto de reunir firmas, construir estructura territorial y competir contra maquinarias partidistas.
La posible candidatura de LeBaron abre un nuevo frente en la contienda por Chihuahua en 2027 y anticipa una elección polarizada, donde el voto de castigo, la inseguridad y la exigencia de justicia podrían convertirse en ejes centrales del debate público.