Cancún, Q. Roo.— Poco después de las 10 de la mañana, la central de emergencias comenzó a recibir múltiples reportes sobre un fuerte accidente en el bulevar Luis Donaldo Colosio, frente al bulevar Cerezas. De inmediato, paramédicos, policías y bomberos se trasladaron al lugar.
Lo que encontraron fue una escena devastadora: hierros retorcidos, gasolina y aceite sobre el pavimento, y un grito que heló la sangre —“¡Hay niños!”.
Al abrir la camioneta tipo Avanza blanca, los rescatistas hallaron a una pareja y a sus dos pequeños hijos sin vida. La expresión de dolor en sus rostros y la impotencia de los presentes hicieron que el silencio dominara el lugar. Bomberos y paramédicos, acostumbrados a emergencias, se sentaron sobre la guarnición, se quitaron los cascos y rompieron en lágrimas. La imagen de los cuerpos infantiles entre los restos del vehículo marcó sus corazones para siempre.
El accidente, ocurrido la mañana del domingo a la altura de la plaza Cunstorage, dejó un saldo total de siete personas fallecidas, entre ellas dos menores y la maestra Martha Elena Ochoa Téllez, originarios de Cuauhtémoc, Chihuahua.
De acuerdo con los reportes preliminares, una Mitsubishi L200 gris, con placas EW083D, perdió el control debido al pavimento mojado, volcó e invadió el carril contrario, impactando de frente contra la Toyota Avanza blanca rentada en la que viajaba la familia rumbo al aeropuerto tras asistir a una boda.
La tragedia no solo enlutó a las familias de las víctimas, sino que también dejó una huella imborrable en los cuerpos de rescate que, pese a su fortaleza, fueron quebrados por la crudeza de la escena.




