México mantuvo su posición como el principal proveedor de bienes a Estados Unidos durante el primer semestre de 2025, aunque su participación en el volumen total de importaciones estadounidenses mostró un retroceso respecto al mismo periodo del año anterior, según datos de la Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés).
Entre enero y junio, las exportaciones mexicanas representaron el 15.2% de todas las importaciones de mercancías realizadas por Estados Unidos, una ligera baja frente al 15.9% registrado en la primera mitad de 2024. A pesar del descenso, México continúa liderando la lista de socios comerciales del mayor mercado mundial.
Canadá se mantiene como el segundo mayor proveedor de bienes para Estados Unidos, con una participación del 13.0%, mientras que China ocupa la tercera posición con el 7.9%, reflejo de las tensiones comerciales persistentes y los esfuerzos estadounidenses por diversificar sus cadenas de suministro en América del Norte.
Factores detrás de la caída
Analistas atribuyen el descenso en la participación mexicana a una combinación de factores, entre ellos la desaceleración del sector manufacturero global, la normalización de cadenas logísticas post-pandemia y una mayor competencia regional en sectores como la automotriz y dispositivos electrónicos.
Sin embargo, México sigue beneficiándose del fenómeno de nearshoring, con nuevas inversiones en infraestructura industrial y tecnológica en estados del norte del país, lo que le permite conservar una ventaja competitiva frente a otros socios.
“El retroceso es marginal, pero refleja la dinámica de un mercado más diversificado y con ajustes estructurales en la demanda estadounidense”, señaló Ana María Salazar, economista especializada en comercio exterior.
¿Reacomodo comercial o fluctuación temporal?
A pesar de la baja, los expertos coinciden en que México se mantiene en una posición sólida dentro de la estrategia comercial de Estados Unidos, gracias a la proximidad geográfica, el T-MEC y la capacidad de responder rápidamente a cambios en la demanda.
No obstante, el panorama hacia la segunda mitad del año estará condicionado por factores externos, como la evolución del conflicto comercial con China, las elecciones presidenciales en Estados Unidos, y la capacidad de la industria mexicana para seguir atrayendo inversiones de relocalización.