A pocas horas de que el Senado inicie la discusión de la reforma laboral para reducir la jornada de 48 a 40 horas semanales, el coordinador de la mayoría parlamentaria de Morena, Ignacio Mier Velazco, aseguró que la iniciativa no es una “tomadura de pelo” y la calificó como un cambio histórico para millones de trabajadores en México.
En conferencia, el legislador explicó que la reforma busca disminuir las horas de trabajo sin afectar el ingreso de los empleados, algo que, dijo, no se lograba desde 1974. “Van a trabajar menos horas y van a ganar exactamente lo mismo”, enfatizó Mier Velazco.
El senador destacó que la reforma no fija de manera rígida dos días de descanso, sino que establece un límite semanal de 40 horas que cada sector podrá distribuir según sus necesidades. Señaló que no es lo mismo operar una planta industrial, una tienda, un servicio de seguridad o actividades turísticas, por lo que la flexibilidad es clave.
Además, defendió la aplicación gradual de la medida, advirtiendo que un cambio inmediato para más de 13 millones de trabajadores tendría un costo cercano a dos billones de pesos al año, lo que podría afectar la economía nacional.
Desde la oposición, los coordinadores de Movimiento Ciudadano, PAN y PRI expresaron reservas. Clemente Castañeda (MC) advirtió que la reforma no será respaldada si no garantiza los dos días de descanso semanales, mientras que Ricardo Anaya (PAN) cuestionó el incremento de horas extras de 9 a 12 y pidió un fondo de apoyo para mipymes. Por su parte, Manuel Añorve (PRI) señaló que respaldarán la jornada de 40 horas, pero esperan claridad sobre estímulos fiscales para las empresas y protección del sector productivo.
La iniciativa, que será debatida en las próximas sesiones del Senado, promete marcar un precedente en la historia laboral de México, al combinar la reducción de horas de trabajo con flexibilidad sectorial y gradualidad económica, buscando mejorar la calidad de vida de los trabajadores sin afectar la productividad del país.