A 24 años del feminicidio de su hija, Lilia Alejandra García Andrade, la activista Norma Andrade dará un paso crucial en su búsqueda de justicia. Este 26 de marzo, rendirá su testimonio ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) en San José, Costa Rica, donde denunciará la negligencia del Estado mexicano en la investigación del caso, la fabricación de un culpable y los atentados y amenazas que ha enfrentado por su activismo.
Desde que su hija fue hallada sin vida el 21 de febrero de 2001 en Ciudad Juárez, Norma Andrade ha exigido justicia, no solo para Lilia Alejandra, sino para todas las víctimas de feminicidio. “Esa promesa que le hice a mi hija cuando estaba tendida no es solo para ella, sino para todas esas niñas que ni siquiera sabemos quiénes son”, declaró.
El caso de Lilia Alejandra, quien desapareció el 14 de febrero de 2001 y fue encontrada días después con signos de tortura y violencia sexual, se enmarca en el contexto de violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez. La CoIDH evaluará la responsabilidad del Estado mexicano en la impunidad del caso y en la crisis de feminicidios en el país.
Un culpable fabricado y una investigación fallida
Norma Andrade ha señalado que durante la administración del actual senador por Morena, Javier Corral Jurado, se fabricó la culpabilidad de un hombre, condenado a 109 años de prisión, pese a que pruebas genéticas lo descartaban como agresor. La investigación, según documentos de la CoIDH, reveló que el perfil genético del responsable coincidía con el de otros feminicidios y que estaría relacionado con un familiar de un agente del Ministerio Público.
A pesar de múltiples reformas y protocolos para combatir la violencia de género en México, la situación sigue empeorando. “Cuando se emitió la sentencia del caso Campo Algodonero, ocurrían seis feminicidios al día; hoy son once”, denunció Karla Michel Ramírez Salas, abogada del caso.
Una lucha marcada por la violencia y el desplazamiento
El activismo de Norma Andrade la ha convertido en blanco de ataques. En 2011, fue baleada en Chihuahua y meses después sufrió otro atentado en la Ciudad de México, lo que la obligó a desplazarse forzosamente. “Perdí la confianza en las autoridades cuando presentaron como culpable a alguien cuyo ADN no coincidía con el perfil del agresor”, explicó.
Más allá de la justicia para su hija, Norma busca que la CoIDH sancione a funcionarios responsables de la impunidad, garantice derechos para los niños huérfanos de feminicidios y brinde apoyo a las abuelas que quedan a cargo de ellos sin reconocimiento legal.
La campaña #EnLosZapatosDeNorma
En solidaridad con su lucha, se ha lanzado la campaña #EnLosZapatosDeNorma, invitando a la sociedad a compartir imágenes de zapatos rojos en redes sociales y etiquetar a la CoIDH.
Este testimonio no solo busca justicia para Lilia Alejandra, sino que podría sentar un precedente clave en la lucha contra la impunidad de los feminicidios en México.