Ovidio Guzmán López, alias “El Ratón” e hijo del célebre narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, ha dejado oficialmente de estar bajo custodia de la Agencia Federal de Prisiones de Estados Unidos (BOP, por sus siglas en inglés), luego de declararse culpable de cuatro cargos federales el pasado viernes 11 de julio en una corte de Chicago. La medida fue confirmada por registros oficiales este lunes 14 de julio, lo que indica que Guzmán López fue trasladado a una ubicación secreta dentro del sistema de protección de testigos.
Acuerdo judicial y traslado reservado
El sorpresivo giro en el caso ocurre tras un acuerdo judicial entre la defensa de Guzmán y la fiscalía estadounidense, mediante el cual se desestimaron los cargos que enfrentaba en la Corte de Nueva York. Como parte del acuerdo, se especula que Ovidio habría comenzado a colaborar con las autoridades, lo que justificaría su reubicación fuera del sistema penitenciario tradicional.
Fuentes cercanas al caso no descartan que el hijo de “El Chapo” haya ingresado al programa de testigos protegidos, una estrategia utilizada con frecuencia por criminales de alto perfil que cooperan con el Departamento de Justicia para reducir sus condenas.
La bomba del abogado: acusaciones a Sheinbaum y México
Jeffrey Lichtman, abogado defensor de Guzmán López —quien también representó a “El Chapo” durante su juicio— lanzó duras críticas contra el gobierno mexicano, en particular contra la presidenta Claudia Sheinbaum. En declaraciones recientes, Lichtman calificó a la mandataria como “vocera de relaciones públicas de una organización narcotraficante” y advirtió que tiene información sensible que podría ser revelada próximamente.
Las declaraciones encendieron aún más la tensión entre el equipo legal de Guzmán y el gobierno mexicano, luego de que Sheinbaum, durante una gira por Sinaloa, calificara de “irrespetuosas” las acusaciones del abogado y defendiera el papel de su administración en la lucha contra el crimen organizado.
De capturado a colaborador: la ruta de “El Ratón”
Ovidio Guzmán fue detenido por fuerzas federales mexicanas a principios de 2023 en un operativo altamente mediático, y extraditado meses después a Estados Unidos. Desde entonces, su proceso judicial ha estado envuelto en misterio, rumores y fuertes implicaciones políticas tanto en México como en territorio estadounidense.
El caso ha cobrado una nueva dimensión con las versiones que circulan sobre su posible colaboración con el gobierno de EE. UU. para delatar a antiguos aliados del Cártel de Sinaloa, incluyendo, según fuentes no confirmadas, al propio Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los fundadores y líderes históricos de la organización criminal.
De confirmarse dicha colaboración, la entrega de “El Mayo” sería la acción más contundente hasta ahora de los llamados “Chapitos” —los hijos de “El Chapo”— para reducir sus penas a través de acuerdos judiciales, esquivando así la cadena perpetua que pesa sobre muchos miembros de alto rango del narcotráfico mexicano.
Un capítulo incierto
Con su paradero ahora desconocido y una cooperación judicial potencialmente en marcha, Ovidio Guzmán López se convierte en una figura clave para entender las transformaciones internas del Cártel de Sinaloa y las nuevas estrategias del sistema judicial de EE. UU. para desmantelar sus redes.
Mientras tanto, las acusaciones cruzadas entre el abogado defensor y el gobierno de México presagian que lo que está en juego va mucho más allá de una simple sentencia: podría tratarse de un reordenamiento del mapa del crimen organizado, alimentado desde las entrañas del mismo cártel.