El gobierno de Pakistán anunció este viernes el inicio de lo que calificó como una “guerra abierta” contra Afganistán, tras bombardear la capital, Kabul, y otras ciudades como Paktia y Kandahar. Según las autoridades pakistaníes, los ataques habrían dejado al menos 133 talibanes afganos muertos y más de 200 heridos, así como la destrucción de vehículos blindados, tanques y puestos militares.
El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, aseguró que la paciencia de su país se ha agotado y acusó a los talibanes de Afganistán de haberse aliado con India, pese a que Pakistán ha recibido y acogido a millones de afganos durante las últimas décadas. “Nuestra respuesta ahora será decisiva ante cualquier agresión”, afirmó.
Por su parte, el portavoz del gobierno talibán, Zabihullah Mujahid, confirmó que se registraron bombardeos en Kabul y otras provincias, aunque negó víctimas significativas. También denunció que el ejército paquistaní atacó de manera indiscriminada, calificando las acciones como “cobardes”.
La escalada se produce en un contexto de tensiones prolongadas entre ambos países. Afganistán había denunciado días antes ataques paquistaníes que provocaron la muerte de civiles y que habrían tenido como objetivo campamentos de grupos armados como el Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) y el Estado Islámico. En represalia, las fuerzas afganas lanzaron operaciones contra bases paquistaníes a lo largo de la Línea Durand, la frontera que delimita ambos países.
El conflicto ha generado alarma regional por su intensidad y la posibilidad de más enfrentamientos, dada la capacidad militar de ambos países. Hasta el momento, las cifras de bajas y daños son contradictorias y no han sido confirmadas de manera independiente.