El escenario político en Chihuahua comenzó a calentarse de manera anticipada luego de un choque directo entre liderazgos de Morena que evidenció tensiones internas por el control de la futura candidatura a la gubernatura del estado. El alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, lanzó un mensaje contundente contra Adán Augusto López, al dejar claro que las decisiones políticas en la entidad deben tomarse desde lo local y no por imposiciones externas.
La confrontación se detonó tras las declaraciones de Adán Augusto López, actual responsable de la estructura territorial de Morena, quien dio prácticamente por definida la candidatura en Chihuahua al mencionar a la senadora Andrea Chávez como la figura que encabezaría el proyecto rumbo a la elección estatal. Dicho posicionamiento fue interpretado por diversos actores locales como una señal de imposición desde la dirigencia nacional.
Cruz Pérez Cuéllar, uno de los perfiles que ha sido mencionado de manera recurrente como aspirante a la gubernatura, reaccionó de inmediato y sin rodeos. Desde Ciudad Juárez, el edil morenista marcó distancia de la postura del exsecretario de Gobernación y subrayó que en “el estado grande” son los chihuahuenses quienes deben decidir su futuro político.
Uno de los señalamientos más directos del alcalde fue recordar que Adán Augusto López no tiene vínculo electoral con la entidad, al no votar en Chihuahua. Con este argumento, Pérez Cuéllar cuestionó la legitimidad del liderazgo nacional para definir candidaturas en un estado con dinámicas políticas propias y una militancia que exige participación en las decisiones clave.
La postura del alcalde juarense no solo refleja una inconformidad personal, sino que también deja al descubierto una división más profunda dentro de Morena en Chihuahua. Mientras la dirigencia nacional busca consolidar un control territorial unificado de cara a los próximos procesos electorales, los liderazgos locales parecen resistirse a perder peso en la toma de decisiones.
Este cruce de declaraciones marca un punto de quiebre en la narrativa de unidad que el partido ha intentado mantener. La disputa ya no se limita a conversaciones internas, sino que se ha trasladado al espacio público, exhibiendo una competencia abierta y cada vez más personal por el control del proyecto político en la entidad.
Con la gubernatura de Chihuahua en la mira, el conflicto plantea un reto importante para Morena: definir un método de selección que logre conciliar las aspiraciones locales con la estrategia nacional. De no resolverse, la confrontación podría derivar en fracturas internas que compliquen el intento del partido por disputar el poder estatal y construir una candidatura sólida frente a la oposición.
El episodio confirma que, en Chihuahua, la carrera por la sucesión estatal ya comenzó y que las tensiones dentro del propio movimiento guinda serán uno de los principales factores a observar en los meses por venir.