El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que los precios de la canasta alimentaria en México registraron un aumento anual de 6.5% en febrero de 2026 para el ámbito urbano, superando la inflación general anual del mismo mes, que fue de 4.0%.
Este cálculo se realiza con base en las Líneas de Pobreza y de Ingresos, actualización que anteriormente realizaba el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). La información refleja la capacidad de los hogares para adquirir bienes y servicios de la canasta alimentaria y no alimentaria, que incluye transporte, educación, cuidados personales y otros gastos esenciales.
En febrero, la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI) urbana alcanzó 2,516.97 pesos, un incremento de 30.57 pesos respecto a enero. La Línea de Pobreza por Ingresos (LPI), que considera canasta alimentaria y no alimentaria, fue de 4,877.87 pesos, con un aumento de 34.76 pesos desde el mes anterior.
Los productos con mayor alza en el ámbito urbano fueron el jitomate, con un incremento de 60.2% respecto a febrero de 2025, y el bistec de res, con un aumento de 14.2%.
En el ámbito rural, la LPEI creció 5.6% y la LPI 4.6%, superando la inflación general del periodo. El rubro “Alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar” tuvo la mayor incidencia en el aumento de precios, con una tasa de 28.5%, mientras que el jitomate fue el producto con la variación anual más pronunciada.
Estos datos reflejan el impacto de la inflación en los alimentos básicos y el desafío que enfrentan las familias mexicanas para cubrir sus necesidades alimentarias, especialmente en productos esenciales como verduras y carnes.