Puerto Vallarta enfrenta este lunes 23 de febrero un panorama de calles casi vacías y un clima de miedo entre la población. La mayoría de los comercios permanecen cerrados por precaución, mientras que los pocos establecimientos abiertos, como tienditas de abarrotes, carnicerías, cremerías, tortillerías y farmacias, registran filas que en ocasiones duran horas.
Habitantes reportan desabasto parcial de productos esenciales, incluyendo tortillas, leche, huevos, pan y carne, y muchas familias se ven obligadas a racionar alimentos o compartir recursos con vecinos.
La escasa presencia de seguridad pública ha generado críticas sobre la gestión institucional, con ciudadanos denunciando un “silencio oficial” frente a la situación. Algunos negocios optan por vender a puerta cerrada o suspender entregas a domicilio para conservar sus insumos.
En redes sociales se observan comentarios sobre la “ciudad paralizada” y la sensación general de miedo que mantiene a la población resguardada en sus hogares. Las pocas gasolineras abiertas también presentan largas filas de vehículos.
El panorama evidencia desabasto e incertidumbre que marcan la jornada en Puerto Vallarta, con vecinos buscando protegerse y asegurar lo básico para sus familias.