Aunque muchos niños esperan con ilusión el inicio del ciclo escolar, la vuelta a la escuela puede generar nerviosismo e incluso ansiedad intensa en algunos de ellos. Las alteraciones en el sueño, la pérdida de apetito o quejarse de malestares físicos son algunas de las señales de que un niño podría estar experimentando estrés relacionado con la escuela.
“Escuchar a los hijos con atención y reconocer sus emociones es clave. No se trata de minimizar sus miedos con frases como ‘¡Estarás bien!’, sino de brindarles seguridad y apoyo”, explica Rachel Busman, psicóloga clínica especialista en ansiedad del Child Mind Institute.
El inicio del año escolar también puede generar ansiedad en los padres, quienes deben equilibrar su trabajo y obligaciones con la organización de rutinas, actividades y horarios de los hijos. Por ello, la primera recomendación para los adultos es mantener la calma y no transmitir estrés a los niños, aceptando que los primeros días pueden tener fallos inevitables.
Presiones que sienten los niños
Según la organización Children’s Health, los niños pueden sentir ansiedad por diversas razones:
- Necesidad de encajar socialmente y hacer amigos.
- Miedo al acoso escolar o a la presión de los compañeros.
- Expectativas académicas y presión por obtener buenas calificaciones.
- Cambios de escuela o etapa educativa.
- Preocupaciones por la seguridad dentro del centro escolar.
Nicholas Westers, psicólogo clínico de la misma institución, agrega que es fundamental reforzar que los niños siempre pueden acudir a los padres cuando necesiten apoyo. No todos expresan sus temores en voz alta; a veces los muestran a través de conductas indirectas.
Señales silenciosas de ansiedad
Algunas manifestaciones que podrían indicar ansiedad, según Westers y estudios de Ipsos para The Kids Mental Health Foundation, incluyen:
- Alteraciones del sueño.
- Irritabilidad o conductas desafiantes.
- Falta de concentración y baja energía.
- Pérdida de apetito.
- Síntomas físicos como náuseas, dolor de estómago, mareos o tensión muscular.
- Rechazo a asistir a la escuela, tristeza o llanto.
Ariana Hoet, psicóloga pediátrica del Nationwide Children’s Hospital, señala que evitar la escuela para proteger al niño puede incrementar su ansiedad. “Cuanto más evitamos lo que nos genera miedo, más grande se vuelve la ansiedad. Conversar con ellos sobre sus preocupaciones es crucial, pero no siempre suficiente”, explica.
Siete estrategias para apoyar a los hijos
Children’s Health sugiere las siguientes acciones para ayudar a los niños a enfrentar la ansiedad escolar:
- Hacer preguntas y ser comprensivo: Validar las preocupaciones mediante preguntas abiertas y escuchar atentamente.
- Ayudar a sentirse preparados: Anticipar y planificar situaciones que podrían generar nerviosismo.
- Dar el ejemplo: Mantener la calma frente a situaciones estresantes.
- Establecer rutinas: Dormir suficiente, mantener actividad física y una alimentación saludable.
- Practicar ejercicios de relajación: Respiración profunda y técnicas de mindfulness.
- Reforzar y celebrar logros: Reconocer avances y esfuerzos en familia.
- Buscar apoyo profesional si es necesario: Prestar atención a signos de ansiedad persistente y consultar a especialistas.
El regreso a clases puede ser una experiencia emocionante, pero también desafiante. Con paciencia, comprensión y estrategias adecuadas, los padres pueden ayudar a sus hijos a enfrentar sus temores y transformar la ansiedad en confianza y resiliencia.