El Senado de la República descartó establecer de manera obligatoria dos días de descanso semanal en la Constitución, como parte de la reforma para reducir la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales.

El presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, el senador Óscar Cantón Zetina, explicó que no es necesario incorporar ese punto en la Carta Magna, ya que la propuesta central se enfoca en fijar un límite máximo de horas trabajadas, sin imponer un esquema rígido de distribución de los días laborales.
De acuerdo con el legislador, se mantendrá el principio constitucional vigente de al menos un día de descanso obligatorio por cada seis días trabajados, mientras que la organización de las 40 horas quedará sujeta a acuerdos entre trabajadores y empleadores, según las características de cada sector productivo.
Entre los esquemas posibles se contemplan jornadas de cinco días con ocho horas diarias, seis días con menos horas por jornada o modelos mixtos y rotativos, como los que ya operan en industrias específicas, por ejemplo el sector petrolero, donde existen turnos prolongados seguidos de periodos de descanso acumulado.
Cantón Zetina subrayó que lo único obligatorio será el tope de 40 horas semanales, con el objetivo de garantizar mejores condiciones laborales sin afectar la productividad ni la operación de sectores estratégicos.
La reforma plantea una reducción gradual de la jornada laboral. Para 2026 se mantendrían las 48 horas semanales como etapa de transición; posteriormente se reduciría a 46 horas en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y finalmente 40 horas en 2030.
El Senado iniciará la discusión formal del dictamen en comisiones la próxima semana. Aunque la decisión ha generado críticas de sectores de oposición y activistas que demandan dos días de descanso obligatorios, la mayoría legislativa sostiene que la flexibilidad permitirá adaptar la reforma a la realidad laboral del país, sin recortes salariales.