Un sismo despertó a miles de mexicanos esta madrugada. El movimiento, registrado a las 00:42 horas del viernes 16 de enero de 2026, activó la alerta sísmica en la Ciudad de México y en varios estados del centro y sur del país.
De acuerdo con el reporte oficial, el temblor tuvo una magnitud de 5.3 grados, con epicentro a 19 kilómetros al suroeste de San Marcos, Guerrero, y una profundidad de 10 kilómetros.
El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX) activó los altavoces en siete ciudades, permitiendo a la población tener entre 8 y 61 segundos de anticipación para resguardarse. En la capital del país, el sonido de la alerta resonó en plena madrugada, provocando que miles de capitalinos salieran de sus hogares pese a las bajas temperaturas registradas por el Frente Frío 28.
El sismo se sintió levemente en varias alcaldías de la CDMX, como Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo, así como en ciudades como Puebla, Toluca, Cuernavaca, Oaxaca y Acapulco.
Autoridades descartan daños
La respuesta oficial fue inmediata. Clara Brugada, jefa de Gobierno de la CDMX, informó que se aplicaron los protocolos de revisión y que todo se reporta en calma. Por su parte, la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, confirmó que hasta las 1:17 horas no se habían registrado daños materiales ni víctimas en su estado.
La Coordinación Nacional de Protección Civil también se pronunció, descartando que el movimiento pudiera generar un tsunami en las costas del Pacífico mexicano. En sus redes sociales, la dependencia confirmó que se activaron los protocolos correspondientes y que se realizan recorridos de monitoreo para verificar la infraestructura.
Este evento sísmico, aunque de magnitud moderada, sirvió como un recordatorio de la importancia de la alerta sísmica y de la preparación ciudadana. El mecanismo funcionó conforme a lo esperado, dando valiosos segundos de anticipación a millones de personas.
Las autoridades reiteraron las recomendaciones básicas ante un sismo: mantener la calma, dirigirse a las zonas de menor riesgo, evitar el uso de elevadores y, una vez que termine el movimiento, evacuar de manera ordenada hacia los puntos de reunión establecidos.
Hasta el momento, el balance es positivo: un sistema de alerta que funcionó, una población que respondió y, lo más importante, cero daños que lamentar.