En las últimas semanas, la subcultura de los llamados therians se ha colocado entre las principales tendencias en redes sociales, impulsada por una ola de memes y videos virales que muestran a personas usando máscaras, colas o imitando comportamientos animales.
El término therian proviene de therianthrope, palabra de origen griego que significa “bestia” y “ser humano”. Se refiere a personas que, en algún nivel, se identifican con un animal no humano, aunque reconocen que tienen cuerpo humano. Especialistas en psicología han explicado que esta identificación puede entenderse como una dimensión espiritual, simbólica o psicológica de la identidad personal.
En plataformas como TikTok, usuarios comparten contenidos en los que representan animales específicos —como lobos o gatos—, lo que ha detonado tanto curiosidad como burlas y debates. La viralidad también ha llevado a reinterpretar personajes de la cultura popular bajo esta óptica, generando comparaciones con figuras del entretenimiento.
Entre los ejemplos que han circulado en memes se encuentra el personaje del “Ratón Crispín”, interpretado por Luis de Alba, así como referencias a figuras de series y películas animadas o de fantasía.
Especialistas también distinguen a los therians de la comunidad furry. Mientras los furries forman parte de un fandom que crea personajes antropomórficos —conocidos como “fursonas”— sin asumir que son ese animal, los therians describen su conexión como parte de su identidad personal.
Algunas personas que se identifican como therians han señalado en entrevistas y pódcast que su experiencia no interfiere con su vida cotidiana, ya que reconocen su condición humana y mantienen actividades laborales y académicas regulares.
El fenómeno ha reavivado la conversación en torno a identidad, expresión personal y los límites entre cultura digital y subculturas emergentes, al tiempo que continúa generando memes que dominan el panorama en redes sociales.