En declaraciones que aumentan la tensión previa a la revisión del tratado, el presidente estadounidense afirmó que su país no necesita los productos fabricados por México y Canadá.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó nuevas dudas sobre el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) al calificarlo de “irrelevante” y asegurar que su país no necesita los automóviles fabricados por sus socios comerciales.
Durante una visita a una planta de Ford en Michigan, Trump adoptó un tono desafiante: “No pienso siquiera en el T-MEC. No tiene ninguna ventaja real, es irrelevante”. Y añadió: “El problema es que no necesitamos su producto. No necesitamos coches fabricados en Canadá. No necesitamos coches fabricados en México. Queremos traerlos aquí”.
Sus palabras refuerzan su discurso proteccionista y llegan en un momento delicado, semanas antes del inicio del proceso de revisión del acuerdo comercial que rige una de las regiones económicas más integradas del mundo.
La confianza de México frente a la incertidumbre
Las declaraciones contrastan con el tono conciliador expresado un día antes por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Tras una llamada telefónica con Trump, Sheinbaum dijo confiar en que la revisión concluirá de manera positiva, subrayando que mantener el acuerdo conviene a los tres países por su alto nivel de integración económica.
¿Hacia una renegociación tensa?
El T-MEC, que entró en vigor en 2020, es vital para las cadenas de suministro, especialmente de la industria automotriz. Las afirmaciones de Trump sugieren que buscará concessions significativas o replanteará los términos del tratado, apostando por una producción más concentrada dentro de Estados Unidos.
La revisión formal del pacto comenzará en los próximos meses, en un contexto marcado por debates sobre comercio, tarifas y la relocalización de inversiones. La postura de Washington podría definir una negociación compleja que pondrá a prueba la fortaleza de la integración económica en América del Norte.