Ciudad de México.- México enfrenta un repunte importante en los casos de tosferina, con un total de 436 contagios confirmados hasta finales de marzo, según un informe reciente de la Secretaría de Salud (Ssa).
La Ciudad de México, Aguascalientes, Chihuahua y Nuevo León concentran la mayoría de los casos, lo que ha encendido las alertas en las autoridades sanitarias de diversas entidades del país.
De acuerdo con el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, entre el 16 y el 22 de marzo se confirmaron 56 nuevos casos de esta enfermedad, reflejando una tendencia sostenida al alza.
La Ciudad de México encabeza la lista con 62 contagios confirmados, seguida por Aguascalientes con 58, Chihuahua con 48 y Nuevo León con 47. Otras entidades con cifras relevantes son Jalisco y el Estado de México, con 26 y 23 casos, respectivamente.
En contraste, algunas entidades han reportado un número considerablemente menor de contagios. Nayarit y Sinaloa registraron un caso cada uno, mientras que Tamaulipas y Yucatán informaron tres casos por estado. Sonora confirmó cuatro contagios y reportó además 40 casos sospechosos que están bajo análisis. Hasta el momento, Baja California Sur, Colima, Quintana Roo y Tabasco no han reportado casos confirmados.
Ante este panorama, algunos estados han comenzado a implementar medidas preventivas. En Puebla, donde se han detectado cuatro casos, la Secretaría de Educación ordenó el uso obligatorio de cubrebocas en sus oficinas como estrategia para frenar posibles contagios. En Veracruz, donde se han confirmado 14 casos, la situación ha cobrado especial gravedad debido al fallecimiento de dos menores de edad, lo que ha motivado la emisión de alertas sanitarias ante la vulnerabilidad de la población infantil.
El incremento de contagios de tosferina representa un cambio sustancial frente a años anteriores. Hasta la novena semana epidemiológica de 2025 se habían registrado 288 casos, cifra que contrasta con los 19 casos reportados durante el mismo periodo de 2024, lo que evidencia un aumento pronunciado en la circulación de esta enfermedad en el país.
La tosferina es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa causada por la bacteria Bordetella pertussis. Se transmite por gotas respiratorias al toser, estornudar o hablar, y puede confundirse inicialmente con un resfriado común. Sin embargo, su progresión se da en tres fases: catarral, paroxística –caracterizada por ataques severos de tos– y convalecencia.
La vacunación ha sido señalada por expertos como la herramienta principal para prevenir la tosferina. La Asociación Mexicana de Vacunología recomienda aplicar tres dosis de la vacuna pentavalente o hexavalente durante el primer año de vida, a los dos, cuatro y seis meses, con refuerzos a los 18 meses y a los seis años. También se recomienda vacunar a las mujeres embarazadas a partir de la semana 27 de gestación para proteger a los recién nacidos.
El doctor Carlos Alberto Pantoja Meléndez, del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó para Ciencia UNAM que la pandemia de covid-19 pudo haber contribuido al repunte de esta enfermedad. Durante el confinamiento, muchos niños no recibieron sus vacunas a tiempo y tuvieron menos contacto con otros niños o ambientes públicos, lo que derivó en una “deuda inmunológica”, es decir, un desarrollo insuficiente del sistema inmunológico, incluso en menores vacunados.
El especialista recordó que si bien los brotes de tosferina son particularmente graves en niños, cualquier persona con síntomas como fiebre, tos persistente, fatiga, estornudos y secreción nasal debe acudir a consulta médica para un diagnóstico oportuno. La detección temprana y un tratamiento adecuado son esenciales para evitar complicaciones y contener la propagación de la enfermedad.