La Organización Mundial de la Salud (OMS) y especialistas internacionales rechazaron que existan pruebas científicas sólidas que vinculen el consumo de paracetamol durante el embarazo con el desarrollo de autismo en la infancia.
Diversos estudios observacionales habían sugerido una posible asociación; sin embargo, la evidencia es considerada inconsistente. Un análisis reciente publicado en JAMA (2024), basado en 2.4 millones de nacimientos en Suecia, no encontró relación entre el uso del medicamento y diagnósticos de autismo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o discapacidad intelectual.
Monique Botha, profesora de la Universidad de Durham, subrayó: “Estoy excepcionalmente segura de que no existe ninguna relación”. En la misma línea, la Fundación Científica para el Autismo sostiene que los factores genéticos y ambientales son los principales responsables de este trastorno del neurodesarrollo.
El tema generó polémica después de que el presidente Donald Trump sugiriera limitar el uso de Tylenol —nombre comercial del paracetamol— en mujeres embarazadas. Sin embargo, el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos lo contradijo, asegurando que el medicamento es seguro y necesario para tratar fiebre y dolor durante la gestación.
Con base en la evidencia actual, los expertos coinciden en que el paracetamol continúa siendo un fármaco de uso recomendado bajo supervisión médica.