Tras permanecer 10 días en el espacio, la tripulación de la misión Artemis II regresó a la Tierra luego de amerizar en aguas del Pacífico frente a la costa de California.
Los astronautas fueron rescatados de la cápsula Orion y trasladados en helicóptero al buque de recuperación, donde comenzaron las primeras evaluaciones médicas tras su estancia en microgravedad.
Aunque la tripulación se reporta en buen estado general, especialistas han señalado que el cuerpo humano experimenta diversos cambios durante este tipo de misiones, por lo que ahora deberán someterse a un proceso de readaptación a la gravedad terrestre.
Entre los principales efectos se encuentran alteraciones en la visión, derivadas del desplazamiento de fluidos hacia la cabeza; así como impactos en el sistema cardiovascular, debido a la disminución del esfuerzo del corazón en el espacio.
Asimismo, pueden presentarse cambios en la masa muscular y densidad ósea, además de dificultades temporales en el equilibrio y la coordinación motriz, producto de la adaptación del organismo a un entorno sin gravedad.
Autoridades de la NASA indicaron que los astronautas serán trasladados a instalaciones especializadas para continuar con estudios médicos y un programa de rehabilitación, el cual permitirá recuperar sus condiciones físicas habituales en los próximos días o semanas.
La misión Artemis II es considerada un paso clave en la exploración espacial tripulada, al proporcionar información sobre los efectos del espacio profundo en el cuerpo humano de cara a futuras misiones de mayor duración.