Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que busca visibilizar un problema de salud pública que afecta a miles de mexicanos cada año. Según el INEGI, en 2024 se registraron 8.856 fallecimientos por suicidio de personas de 10 años o más, con un aumento sostenido en jóvenes y adultos en situación de vulnerabilidad.
Los especialistas señalan que los factores de riesgo son diversos y suelen combinarse: depresión, ansiedad, aislamiento social, violencia, desempleo, conflictos familiares y falta de acceso a servicios de salud mental. Reconocer señales de alerta es crucial: hablar de querer morir, expresar desesperanza, alejarse de familiares y amigos, regalar objetos valiosos o buscar métodos letales en internet son indicadores que requieren atención inmediata.
Romper los mitos sobre el suicidio es clave para la prevención. Hablar del tema no incita al suicidio; por el contrario, puede abrir la puerta a ofrecer ayuda y acompañamiento profesional. La detección temprana, el tratamiento adecuado y la creación de entornos de contención son medidas que pueden salvar vidas.
Especialistas insisten en que la prevención no depende solo del individuo: familias, escuelas, instituciones y medios de comunicación tienen un papel fundamental para promover empatía, escucha activa y cuidado emocional.