Ciudad de México.
El senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, volvió a generar polémica en redes sociales luego de presumir que ya cuenta con su tarjeta del Bienestar, con la cual recibirá la pensión para adultos mayores por 6 mil 200 pesos bimestrales.
“Feliz Feliciano, ya me llegó mi tarjeta del bienestar”, escribió el legislador en su cuenta de Facebook, publicación que rápidamente desató reacciones encontradas entre usuarios y actores políticos.
El mensaje fue retomado en la red social X por la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, quien cuestionó al senador al hacer referencia a la propiedad valuada en cerca de 12 millones de pesos que Fernández Noroña habría adquirido en el municipio de Tepoztlán, Morelos.
“Oiga, Gerardo Fernández Noroña, ¿con este apoyo del bienestar, le alcanzó para comprar su casa millonaria de Tepoztlán?”, escribió la funcionaria capitalina.
La respuesta del senador no se hizo esperar y elevó el tono del intercambio. “Señora alcaldesa, le deseo que alcance mi edad para que reciba su pensión; para entonces, usted seguirá siendo oposición y, a pesar de lo mucho que haya robado, se le enviará su pensión a la cárcel, porque es un derecho”, publicó Fernández Noroña en su cuenta de X.
El cruce de declaraciones generó opiniones divididas entre usuarios de redes sociales. Mientras algunos defendieron el derecho del legislador a recibir la pensión del Bienestar por cumplir con los requisitos de edad, otros respaldaron los cuestionamientos de la alcaldesa y señalaron una aparente contradicción con el discurso de austeridad promovido por Morena.
Cabe recordar que Fernández Noroña ha manifestado públicamente que no se considera obligado a seguir la política de austeridad republicana impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y respaldada por la actual presidenta Claudia Sheinbaum.
En septiembre de 2025, el senador declaró que, de existir irregularidades entre sus ingresos y su patrimonio, debía ser denunciado por enriquecimiento ilícito. Asimismo, calificó como una postura “clasista y racista” la idea de que, por su discurso político, deba vivir en condiciones modestas.
La controversia vuelve a colocar al legislador en el centro del debate público sobre austeridad, congruencia política y el uso de programas sociales, en un contexto de alta polarización en redes sociales.