La tensión en Michoacán escaló por segundo día consecutivo luego de que manifestantes incendiaron parcialmente el Palacio Municipal de Apatzingán ayer lunes, durante una protesta por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, así como del líder limonero Bernardo Bravo.
De acuerdo con los primeros reportes, no se registraron víctimas; however, los daños materiales son significativos en áreas administrativas y parte del archivo municipal.
De protesta pacífica a disturbios
Alrededor de mil personas, muchas vestidas de blanco y portando pancartas en demanda de paz y justicia, se congregaron frente al Palacio Municipal. La movilización inició de manera pacífica en el centro histórico, pero la tensión creció cuando un grupo de manifestantes comenzó a lanzar piedras, romper vidrios e irrumpir en el recinto.
Posteriormente, varios individuos arrojaron bombas molotov y prendieron fuego a decoraciones del Día de Muertos, lo que provocó un incendio que se extendió a oficinas y áreas documentales.
Ola de indignación y tensión regional
El ataque ocurre en medio de una oleada de indignación social por los recientes asesinatos que han sacudido al estado y reavivado el debate sobre la violencia e impunidad en Michoacán.
En redes sociales, los hashtags #JusticiaParaManzo y #ApatzingánArde se volvieron tendencia, impulsados por videos que muestran las llamas consumiendo parte del edificio y llamados ciudadanos a evitar la violencia.
Cuentas locales, como @vozmichoacan, difundieron imágenes del momento, mientras que usuarios fuera del país también expresaron solidaridad en un contexto marcado por tensiones internacionales recientes.
Antecedente histórico
Este no es el primer ataque contra el Palacio Municipal de Apatzingán. En enero de 2014, durante el auge del movimiento de autodefensas contra el crimen organizado, el inmueble también fue incendiado por encapuchados en medio de un clima de violencia y bloqueos.