Las intensas lluvias que azotan el Sur y Sudeste Asiático provocaron una de las peores tragedias climáticas de los últimos años, dejando al menos 597 muertos, cientos de desaparecidos y extensas zonas devastadas en Indonesia, Tailandia y Sri Lanka. El número de víctimas aumentó este sábado conforme las autoridades lograron acceder a áreas remotas y actualizar los balances, en medio de puentes colapsados, carreteras bloqueadas y comunidades incomunicadas.
Indonesia, el país más golpeado
Con más de 300 fallecidos en tres provincias —Sumatra del Norte, Aceh y Sumatra Occidental— Indonesia enfrenta la peor parte del desastre. Decenas de personas siguen desaparecidas mientras los equipos de rescate intentan llegar a poblaciones aisladas debido a los deslizamientos de tierra y el colapso de las principales rutas.
Los derrumbes destruyeron puentes, viviendas y carreteras rurales, dificultando la entrada de maquinaria pesada y personal de emergencia. Las autoridades comenzaron a habilitar refugios temporales y a despejar los tramos más críticos.
Tailandia: ocho provincias bajo el agua
En Tailandia, las inundaciones han dejado 162 muertos, principalmente en la provincia de Songkhla, donde se registran 126 víctimas. Ocho provincias del sur permanecen sumergidas, con vastas áreas urbanas y rurales afectadas.
Aunque el nivel del agua empieza a descender en algunos distritos, la devastación sigue siendo severa. El 80% del suministro eléctrico ya fue restablecido, mientras continúan las operaciones de drenaje, retiro de escombros y rescate.
Sri Lanka declara estado de emergencia
Sri Lanka decretó este sábado el estado de emergencia pública tras las lluvias torrenciales que golpearon sus 25 distritos, dejando 132 muertos, 176 desaparecidos y al menos 650 mil personas afectadas.
Más de 78 mil personas fueron evacuadas a 716 centros de seguridad, mientras continúan las labores de búsqueda en zonas inundadas y montañosas. Carreteras, viviendas y campos agrícolas quedaron bajo el agua. Las autoridades informaron que no hay turistas extranjeros heridos, aunque muchos se encuentran varados en plena temporada alta.
Una región cada vez más vulnerable
Expertos coinciden en que el cambio climático está intensificando la fuerza de los sistemas tropicales y alterando los patrones de lluvia en Asia, lo que incrementa la exposición de la región a inundaciones repentinas, deslizamientos y crisis humanitarias.
La magnitud del desastre mantiene activas las alertas regionales mientras miles de rescatistas continúan operando bajo condiciones extremas.