El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, reconoció que el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ha desatado “un momento de exigencia social profunda” en la entidad, y calificó las recientes protestas como “un grito legítimo de dolor” del pueblo michoacano.
Durante la presentación del “Plan Michoacán por la Paz y la Justicia”, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en Palacio Nacional, el mandatario estatal llamó a transformar el descontento social en unidad y acción: “Es momento de convertir ese coraje en acción colectiva y que las protestas sean un punto de partida para recuperar la seguridad y la paz en Michoacán”, afirmó.
Ramírez Bedolla anunció una inversión de 2 mil 700 millones de pesos destinada a fortalecer la seguridad, apoyar a los jóvenes, impulsar la cultura, el turismo, la salud, el campo y la infraestructura estatal. Aseguró que, con el respaldo del gobierno federal, “Michoacán volverá a confiar”.
Pese a los reclamos ciudadanos y las denuncias de productores sobre la creciente violencia y extorsiones, el gobernador defendió los esfuerzos coordinados en materia de seguridad: “La estrategia en la que Carlos Manzo participaba activamente junto con la Guardia Nacional, la Guardia Civil y la Sedena estaba dando resultados. Carlos y yo trabajamos juntos por Uruapan como nadie lo había hecho”.
Sin mencionar directamente a Grecia Quiroz, viuda de Manzo y actual presidenta municipal de Uruapan, Ramírez Bedolla expresó su respaldo: “Grecia nos pidió que el apoyo continuara, y mi compromiso con Uruapan y con ella es que continuará. No está sola. Uruapan no está solo”.
Visiblemente conmovido, el mandatario recordó también una pérdida personal: “Sé lo que significa la orfandad de un padre a causa de la violencia. Mi padre fue asesinado hace casi 40 años”, compartió.
Ramírez Bedolla agradeció la “sensibilidad y el humanismo” de la presidenta Sheinbaum, y subrayó que el pueblo de Michoacán “ha sufrido las estrategias más atroces y sangrientas, que solo han sembrado más dolor”. Concluyó con un mensaje de esperanza: “Michoacán tiene memoria, tiene dignidad, y este plan no será para más sufrimiento, sino para la paz”.