El certamen de belleza Miss Universo atraviesa una de las crisis más profundas de su historia luego de que, tras la coronación de la representante de México, Fátima Bosch, el pasado 21 de noviembre en Bangkok, se desencadenaran acusaciones de fraude, demandas por difamación y procesos penales que involucran a los principales propietarios de la organización en Tailandia y México.
La polémica inició con señalamientos en torno a la elección de Bosch, acusaciones que, si bien no han sido comprobadas, derivaron en un ambiente de confrontación legal. En la capital tailandesa se desarrolla un proceso judicial por difamación contra la mexicana, mientras que, en paralelo, las autoridades buscan a Jakkaphong “Anne” Jakrajutatip, empresaria tailandesa y dueña del 50 % de Miss Universo, quien permanece en paradero desconocido desde que en noviembre se emitió una orden de arresto en su contra por presunto fraude.
Jakrajutatip, fundadora del conglomerado JKN Global Group —cuyo principal activo es la franquicia de Miss Universo—, está acusada de falsear información financiera y engañar a inversionistas por un monto cercano al millón de euros, en medio de una severa crisis de liquidez del grupo. El escándalo impactó directamente en la reputación de la empresa, que será expulsada de la Bolsa de Valores de Tailandia el próximo 27 de diciembre, un día después de la audiencia en la que se prevé que se dicte sentencia en el caso contra la empresaria, quien no se presentó a la última vista judicial.
En cuanto a la demanda contra Fátima Bosch, la Policía de Tailandia confirmó haber recibido formalmente la querella interpuesta por Nawat Itsaragrisil, director nacional de Miss Universo en ese país y propietario del certamen Miss Grand International. Nawat acusa a la reina de belleza mexicana de difamación por asegurar que él la llamó “tonta” durante una discusión ocurrida en el concurso, incidente que fue transmitido en vivo y se viralizó en redes sociales. Aunque el empresario se disculpó públicamente, Bosch reiteró sus señalamientos y negó haber difamado, en una entrevista concedida a la cadena estadounidense Telemundo.
La empresa Miss Grand International informó que el proceso continuará y que el caso será turnado a la Fiscalía General de Tailandia, al tratarse de una denuncia contra una extranjera, subrayando su intención de llevar la demanda “hasta las últimas consecuencias”.
La crisis también se ha extendido a México. Esta semana se dio a conocer que un juez mexicano emitió una orden de arresto contra Raúl Rocha Cantú, presidente de Miss Universo y propietario del otro 50 % de la organización desde enero de 2024. La Fiscalía lo declaró prófugo de la justicia y revocó el acuerdo que le permitía colaborar como testigo en una investigación por delincuencia organizada relacionada con el contrabando de combustibles y armas, en la que es señalado por presunta dirección y financiamiento dentro de una estructura criminal.
Al igual que su socia tailandesa, Rocha Cantú no ha acudido a las citas judiciales y actualmente es buscado por las autoridades. La situación se agravó tras el arresto de Jacobo Reyes León, socio del empresario, identificado como presunto líder de un grupo criminal vinculado al narcotráfico.
En medio de este contexto, el fin de semana pasado Rocha Cantú anunció el cierre de las oficinas de Miss Universo en México, argumentando que el país no ofrece “un entorno adecuado ni estable para el funcionamiento seguro y eficaz” del certamen. A ello se suma la renuncia del director ejecutivo de la organización, el excanciller de Guatemala Mario Búcaro, quien dejó el cargo tras menos de dos meses, así como la confirmación de un “proceso de transición” interna del que no se han revelado detalles.
Hasta el momento, ninguno de los propietarios de Miss Universo ha emitido un posicionamiento público respecto a las órdenes de detención ni sobre el futuro inmediato del certamen, cuya marca enfrenta un deterioro acelerado en medio de investigaciones judiciales, disputas legales y una creciente incertidumbre internacional.