La muerte masiva de peces en cuerpos de agua ubicados en los límites entre Veracruz y Tamaulipas ha generado preocupación entre habitantes, pescadores y autoridades, debido al impacto ambiental y económico en la región.
El fenómeno comenzó a reportarse desde el pasado 16 de abril, cuando pobladores alertaron sobre la presencia de miles de ejemplares sin vida, así como fuertes olores en zonas cercanas a los sistemas lagunarios. Ante ello, autoridades estatales realizaron recorridos en el sistema lagunario Chairel y áreas aledañas, donde confirmaron la mortandad de especies como carpas y peces plateados.
De acuerdo con testimonios de pescadores, la situación los obligó a suspender sus actividades, al considerar que las condiciones del agua no eran aptas para la pesca, lo que representa una afectación directa a su sustento.
Por su parte, la Comisión Nacional del Agua informó que, tras realizar análisis, no se detectó contaminación por hidrocarburos ni indicios de afectación directa por actividades humanas.
La dependencia explicó que el origen del problema estaría relacionado con la apertura de una compuerta en el sistema lagunar El Camalote, lo que provocó la mezcla de agua dulce con agua salada, alterando significativamente los niveles de salinidad.
Este cambio generó estrés en las especies acuáticas, ocasionando desorientación y la muerte de aquellos peces que no lograron adaptarse o desplazarse a zonas con mejores condiciones.
Mientras continúan las investigaciones para determinar las causas de la apertura de la compuerta, autoridades locales y estatales han iniciado labores de limpieza y retiro de toneladas de peces.
El caso mantiene en alerta a comunidades de ambos estados, ya que estos cuerpos de agua no solo forman parte del ecosistema regional, sino que también representan una fuente clave de abastecimiento y sustento para la población.