Lo que debía ser un regalo de XV años terminó en una tragedia irreversible para Fernanda, una adolescente de 15 años que sufrió un infarto cerebral tras someterse a una rinoplastia en la alcaldía Miguel Hidalgo. Hoy, su vida dio un vuelco total: tiene movilidad limitada, pérdida de memoria y un deterioro neurológico severo.
Una cirugía estética que debía ser rutinaria
De acuerdo con el testimonio de su madre, Fernanda pidió como regalo de cumpleaños una operación de nariz. Sus padres acudieron a una clínica estética ubicada en Lago Constanza, en la colonia Náhuatl, donde fueron atendidos por un presunto cirujano y una mujer que se presentaba como anestesióloga. Ambos les mostraron videos de adolescentes operadas para convencerlos de proceder con la intervención.
La cirugía no se realizó en ese consultorio, sino en un hospital privado de la colonia Dos Lagos, el 24 de agosto. Duró más de tres horas y, al finalizar, aseguraron que todo había salido “bien”. Pero Fernanda no despertó con normalidad.
Complicaciones, desinformación y presunta negligencia
Los familiares denuncian que nadie explicó qué estaba ocurriendo cuando la joven seguía inconsciente, vomitando sangre y sin responder estímulos. Pese a ello, aseguran que en dos ocasiones intentaron hacerlos firmar una alta médica para llevarla a casa.
“Les llamo y les digo: oye, ven a revisar a mi hija porque ya no despierta, no habla… no se movía”, relató su madre.
Ya en el domicilio familiar —y aunque el equipo médico vivía frente a su casa— nadie acudió a revisarla. Ante el empeoramiento, la trasladaron a un hospital público, donde finalmente le diagnosticaron infarto cerebral, presuntamente provocado por la obstrucción de una arteria que conecta la nariz con el cerebro.
Secuelas irreversibles para una adolescente de 15 años
Desde entonces, Fernanda no puede mover la mitad derecha de su cuerpo. Requiere un guante robótico para intentar recuperar movilidad, medicamentos para evitar convulsiones y tratamiento para disolver coágulos. Su deterioro cognitivo también es severo: en una valoración médica reciente, no pudo responder qué día era.
Antes de la operación, era una joven activa, alegre y amante del baile. Acababa de ser aceptada en el bachillerato de su elección. Hoy permanece en cama, con memoria limitada y sin capacidad para realizar actividades básicas sin apoyo.
Clínica con clausuras previas y personal sin certificación
Familiares señalaron que la clínica donde inició el proceso había sido clausurada previamente por autoridades capitalinas, aunque continuaba operando. En los registros oficiales no aparecen permisos sanitarios vigentes, mientras que el hospital donde se efectuó la cirugía figura aún en proceso de regularización.
Además, la mujer que se presentaba como anestesióloga no cuenta con formación médica acreditada y se habría ostentado con una licenciatura ajena al área de la salud.
Investigan posibles delitos
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México abrió una carpeta de investigación para determinar responsabilidades por presunta negligencia médica, suplantación profesional y omisiones que derivaron en daños permanentes a la menor.
Mientras tanto, la familia de Fernanda enfrenta un futuro incierto. Lo que debía ser un cumpleaños inolvidable terminó convirtiéndose en una tragedia que marcó para siempre la vida de una joven que solo quería cambiar su apariencia.