Una operación policial masiva contra la banda criminal Comando Vermelho en Río de Janeiro dejó al menos 119 muertos, incluidos cuatro policías, según informó la policía brasileña. La cifra inicial era de 64 fallecidos, pero vecinos y activistas aseguran que podría ser mayor, pues algunos cuerpos no habrían sido contabilizados oficialmente.
La operación, que involucró a 2,500 policías y soldados, se concentró en dos favelas de la ciudad y resultó en 113 arrestos, además del decomiso de 93 rifles y más de media tonelada de drogas. Durante los enfrentamientos, los residentes encontraron cuerpos con disparos y heridas de arma blanca, algunos atados, describiendo la situación como una “masacre”.
El gobernador Claudio Castro declaró que Río de Janeiro está en guerra contra el “narcoterrorismo” y defendió la acción de las fuerzas estatales, mientras que críticos y organizaciones de derechos humanos denunciaron el uso excesivo de la fuerza y exigieron investigaciones.
La redada provocó caos en la ciudad: escuelas cerradas, carreteras bloqueadas y ataques a la policía con barricadas e incluso drones. Expertos advierten que este tipo de operaciones no resuelven el problema del crimen organizado, ya que las bandas tienden a reorganizarse rápidamente.