CHIHUAHUA, CHIH.
Una historia de traición, misterio y avaricia sacude a la colonia Santa Rosa, donde un robo millonario ocurrió en el momento más delicado: justo antes del reparto de una herencia familiar. Lo más inquietante del caso es que las cámaras de seguridad, recientemente “revisadas”, misteriosamente no grabaron absolutamente nada.
En el domicilio ubicado en la calle Segunda, cruce con Méndez, se guardaba celosamente una caja fuerte con más de 240 mil pesos en efectivo y 800 dólares. La vivienda pertenecía a una mujer fallecida recientemente, y permanecía cerrada mientras la familia esperaba la lectura del testamento.
El único con acceso al inmueble era un hombre de 77 años, quien relató que fue su amigo cercano —y presunta pareja sentimental— quien insistió en dar mantenimiento a las cámaras de seguridad días antes del robo. Lo alarmante: él mismo contrató al técnico que manipuló el sistema.
El supuesto acto de prevención terminó en tragedia: a los pocos días, alguien irrumpió en la casa, forzó la caja fuerte y desapareció sin dejar rastro. Cuando la policía llegó, encontró el giro más oscuro de la historia: las grabaciones habían sido eliminadas por completo. Ni una sola imagen. Ni una pista.
Como si se tratara de un guion de cine negro, el caso cayó en manos de la Unidad de Inteligencia de la Policía Municipal, quienes, junto con la Fiscalía, investigan lo que ya muchos vecinos consideran un robo interno, planeado y ejecutado con precisión quirúrgica.
“Todo fue muy raro… mi amigo insistió en revisar las cámaras justo antes, y ahora resulta que no grabaron nada”, declaró el adulto mayor a las autoridades.
Las investigaciones continúan, y mientras la familia espera justicia, en Santa Rosa crece la sospecha de que la disputa por la herencia pudo haber sido el verdadero detonante de este oscuro episodio.