La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, aseguró que el reciente derrame de hidrocarburos en el Golfo de México se presenta únicamente en “formas de gotas” y que las playas se mantienen limpias.
Sin embargo, organizaciones ambientalistas como Greenpeace México advierten que la magnitud del incidente es mayor a la señalada por autoridades estatales. De acuerdo con sus reportes, la mancha de contaminación se ha extendido a lo largo de aproximadamente 630 kilómetros de costa, afectando el Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México.
Desde el pasado 1 de marzo, se ha documentado la presencia de hidrocarburo en al menos 16 puntos costeros, incluyendo zonas como Tamiahua, Tuxpan y Cazones.
El derrame ha generado preocupación por sus posibles efectos en ecosistemas marinos, así como en comunidades que dependen de la pesca y el turismo. Especialistas advierten que la contaminación por crudo puede afectar gravemente la flora y fauna, además de provocar consecuencias económicas en la región.
En paralelo, autoridades federales y la empresa Petróleos Mexicanos mantienen labores de contención y limpieza en distintas zonas afectadas, mientras se desarrollan investigaciones para determinar el origen del derrame.