Ciudad de México.- Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y una de las figuras más representativas de la oposición mexicana, falleció el miércoles 28 de octubre de 2026, a los 92 años. Su trayectoria estuvo marcada por tres intentos de llegar a la Presidencia de la República, en elecciones que coincidieron con momentos decisivos para la democracia del país.
Aunque nunca logró ocupar Los Pinos, sus candidaturas de 1988, 1994 y 2000 contribuyeron a transformar la competencia política nacional y a consolidar una alternativa frente al histórico predominio del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
1988: la ruptura con el PRI y una elección controvertida
La primera candidatura presidencial de Cárdenas surgió después de su distanciamiento del PRI, partido en el que había desarrollado buena parte de su carrera política. Al frente de la Corriente Democrática, encabezó un movimiento crítico de los procedimientos internos de la organización y de la selección de su candidato presidencial.
Posteriormente, fue postulado por el Frente Democrático Nacional (FDN), una coalición que reunió a diversas fuerzas políticas y sectores sociales inconformes con el régimen priista.
En los comicios del 6 de julio de 1988, los resultados oficiales otorgaron la victoria a Carlos Salinas de Gortari, con aproximadamente 50.4 por ciento de los votos, mientras que Cárdenas obtuvo alrededor de 31.1 por ciento. Manuel Clouthier, candidato del PAN, quedó en tercer lugar.
La elección quedó marcada por la interrupción del sistema de cómputo, conocida como la “caída del sistema”, y por las denuncias de irregularidades presentadas por la oposición. Las controversias sobre aquellos resultados se convirtieron en uno de los episodios más emblemáticos de la historia electoral mexicana.
Un año después, Cárdenas participó en la fundación del PRD, partido que se consolidó como una de las principales expresiones de la izquierda y la oposición en México.
1994: una campaña en medio de la incertidumbre nacional
Seis años después, Cárdenas volvió a contender por la Presidencia, esta vez como candidato del PRD. Su campaña se desarrolló en un contexto de tensión política, marcado por el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en Chiapas, y el asesinato de Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial del PRI.
Tras la muerte de Colosio, Ernesto Zedillo asumió la candidatura priista y terminó imponiéndose en las elecciones del 21 de agosto de 1994.
Cárdenas obtuvo aproximadamente 16.6 por ciento de los sufragios, por debajo de Zedillo, quien alcanzó cerca de 48.7 por ciento, y del panista Diego Fernández de Cevallos, que consiguió alrededor de 25.9 por ciento.
Pese a la derrota, su carrera política tuvo un nuevo impulso en 1997, cuando ganó la elección para la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal. Con ello, se convirtió en el primer gobernante de la capital elegido mediante el voto ciudadano para ese cargo, en una victoria significativa para la oposición.
2000: su última apuesta por la Presidencia
La tercera candidatura presidencial de Cárdenas llegó el 2 de julio de 2000, como abanderado de la Alianza por México, integrada por el PRD y otras fuerzas políticas.
En aquella contienda enfrentó a Vicente Fox, candidato de la Alianza por el Cambio, y a Francisco Labastida, representante del PRI.
Fox obtuvo alrededor de 42.5 por ciento de los votos, seguido de Labastida, con aproximadamente 36.1 por ciento. Cárdenas quedó nuevamente en tercer lugar, con cerca de 16.6 por ciento, equivalente a poco más de 6.2 millones de sufragios.
La victoria de Fox puso fin a décadas de gobiernos priistas en la Presidencia y representó la primera alternancia partidista en el Ejecutivo federal en la etapa contemporánea del país.
Un legado que trascendió las urnas
Las tres campañas presidenciales de Cuauhtémoc Cárdenas reflejaron distintas etapas de la transformación política mexicana: la ruptura con el PRI, las controversias electorales de 1988, el crecimiento de la izquierda y el cambio de partido en el poder en el año 2000.
Aunque nunca alcanzó la Presidencia, su participación en la fundación del PRD y su triunfo en la capital del país lo convirtieron en un actor central de la historia política nacional.
Su trayectoria quedó ligada a la construcción de una oposición con mayor presencia electoral y a las transformaciones que modificaron la competencia por el poder en México durante las últimas décadas del siglo XX.



