El entramado del llamado huachicol fiscal volvió al centro del debate nacional tras revelarse el contenido de una carta que el exgobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, entregó en 2020 al entonces presidente Andrés Manuel López Obrador.
En el documento, Cabeza de Vaca detalló nombres de líderes criminales y denunció que, a pesar de existir órdenes de aprehensión, varias detenciones realizadas por autoridades federales derivaron en liberaciones, lo que obstaculizó la contención de este fenómeno.
Un desfalco millonario
El analista político Alfredo Figueroa advirtió que, durante ese periodo, “solo de IEPS e IVA se dejaron de pagar más de 130 mil millones de pesos”, calificando el huachicol fiscal como “el desfalco más grande del que se tenga memoria”.
“¿Quién sabía y desde cuándo tienen conocimiento de estos hechos?”, cuestionó, al subrayar que la carta implica que el expresidente tenía conocimiento formal del entramado, pero no actuó para detenerlo.
Crimen organizado y política
Por su parte, el exdiputado Guadalupe Acosta Naranjo afirmó que el huachicol fiscal se convirtió en el principal negocio del crimen organizado en México y que su origen está ligado a la reforma energética de 2017, que abrió la importación de gasolinas a particulares.
Acosta explicó que gracias al registro de casetas en estados fronterizos se documentó cómo “pipas cruzaban vacías y regresaban llenas”, lo que llevó a Cabeza de Vaca a instalar retenes y presentar denuncias que —aseguró— fueron ignoradas por autoridades federales.
Incluso acusó directamente al expresidente: “López Obrador expropió el huachicol para Morena”, señalando una presunta conexión entre el crimen organizado y el financiamiento de campañas políticas.
Tamaulipas, epicentro del tráfico
El exdiputado destacó que Tamaulipas concentra cerca de la mitad del tráfico de mercancías entre México y Estados Unidos, lo que convierte al estado en un punto estratégico para las redes de contrabando y evasión fiscal ligadas al crimen organizado.