En el sistema de salud mexicano, los números y la vida diaria en hospitales cuentan historias distintas. Mientras el Gobierno federal asegura que el abasto de medicamentos y material médico se encuentra cerca del 100%, pacientes y médicos denuncian que el desabasto persiste y que la escasez sigue afectando diagnósticos, tratamientos y cirugías.
Las autoridades de salud presumen que la estrategia de compras consolidadas y los acuerdos con laboratorios han permitido garantizar el suministro a nivel nacional. Sin embargo, en clínicas y hospitales públicos aún se reportan carencias de fármacos oncológicos, antirretrovirales, analgésicos y hasta insumos básicos como guantes y jeringas.
Médicos consultados advierten que han tenido que suspender cirugías programadas por la falta de anestesia o material quirúrgico, mientras que pacientes con enfermedades crónicas aseguran que pasan meses sin recibir medicamentos fundamentales para su tratamiento.
El problema se arrastra desde hace varios años y tiene múltiples causas: negociaciones truncadas con farmacéuticas, vetos a distribuidores, fallas en los procesos de compra, así como deficiencias en la logística de distribución a nivel estatal y regional.
Organizaciones civiles y colectivos de pacientes han señalado que las estadísticas oficiales no reflejan la realidad. “Nos hablan de un abasto completo, pero en los hospitales nos dicen que no hay medicinas y que regresemos la próxima semana”, expresaron.
En tanto, la Secretaría de Salud sostiene que los problemas de suministro se han reducido de manera significativa y que cualquier falta es “focalizada y temporal”. No obstante, el contraste entre el discurso oficial y la experiencia cotidiana de miles de familias refleja que el desabasto continúa siendo un pendiente crítico en el sistema de salud mexicano.