Un barco de la misión Global Sumud Flotilla, que transportaba ayuda humanitaria hacia Gaza, fue atacado este lunes por un dron frente a la costa de Túnez, en el puerto de Sidi Bou Said. La embarcación, conocida como Family Boat, sufrió un incendio tras el impacto de un artefacto explosivo lanzado desde el aire, aunque el fuego fue controlado y no se reportaron heridos entre los tripulantes ni los activistas.
Entre los pasajeros se encontraba la activista sueca Greta Thunberg, quien había anunciado su participación en la flotilla junto con cerca de 300 representantes de 44 países. El convoy partió semanas atrás desde Barcelona con el objetivo de entregar medicinas, alimentos y suministros básicos a la población de Gaza, en un viaje marcado por la vigilancia constante de drones y la tensión en el Mediterráneo oriental.
El ataque se suma a incidentes previos contra misiones similares. En mayo, otro barco de la Flotilla de la Libertad fue alcanzado por drones cerca de Malta, mientras que en junio un navío con ayuda fue interceptado por fuerzas israelíes y llevado al puerto de Asdod, donde varios activistas fueron detenidos.
Aunque ninguna autoridad se ha atribuido el ataque de este lunes, diversas organizaciones internacionales han condenado el hecho y exigido garantías de seguridad para los activistas y la entrega del cargamento humanitario. El comité organizador de la flotilla señaló en un comunicado que “estos actos buscan intimidar y frenar la solidaridad internacional, pero no nos detendrán”.
La misión se realiza en el contexto del bloqueo marítimo impuesto por Israel a la Franja de Gaza desde 2007, declarado ilegal por varias instancias internacionales, incluyendo el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), más del 80 % de la población de Gaza depende de asistencia humanitaria para sobrevivir, con altos niveles de inseguridad alimentaria y acceso limitado a agua potable y servicios médicos.
El Family Boat forma parte de la Global Sumud Flotilla, integrada por organizaciones internacionales como la Coalición de la Flotilla de la Libertad (Freedom Flotilla Coalition), que ha organizado viajes similares desde 2010, cuando el asalto al barco Mavi Marmara dejó 10 activistas turcos muertos y provocó condena internacional.
La participación de Greta Thunberg amplía su activismo hacia causas de derechos humanos y justicia internacional, conectando la crisis climática con conflictos y desplazamiento forzado.
Aunque la autoría del ataque aún no ha sido confirmada, fuentes de seguridad regionales reportan un incremento en el uso de drones para monitorear embarcaciones consideradas sospechosas. El Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) indica que Israel es uno de los principales exportadores y usuarios de drones armados, manteniendo una política de ambigüedad respecto a operaciones fuera de su territorio.
La escalada de ataques a flotillas humanitarias podría generar implicaciones diplomáticas y legales, ya que el Derecho Marítimo Internacional protege a buques civiles que no representan amenaza armada. Los organizadores podrían recurrir a tribunales internacionales para defender la legalidad de la misión y la seguridad de sus activistas.